La lucha medioambiental suma cada vez más adeptos

Se incrementó de manera notable la participación vecinal en los distintos programas realizados desde 2005 a la fecha, entre ellos, el ecocanje y la campaña para la recolección de residuos peligrosos.
De manera lenta y casi imperceptible, aunque constante, la conciencia de los bahienses fue cambiando, para mejor, respecto de la cuestión medioambiental.

Prácticamente desde el anonimato, quienes participan en campañas y otro tipo de iniciativas ecológicas se cuentan de a miles y parecen encabezar un cambio general de actitud.

En 2005 se puso en funcionamiento, por primera vez, el ecocanje en la Plaza Rivadavia. En aquel entonces, cinco colaboradores del municipio, encabezados por Julio Reyes, recolectaron sólo 150 botellas de plástico y unos pocos kilos de papel. Al mes siguiente fueron 200 y la movida no paró de crecer.

A siete años del lanzamiento, la participación vecinal se multiplicó de manera sorprendente. En el programa colaboran unas 400 personas, se recolectan cerca de 150 mil botellas de plástico y 4 toneladas de papel por jornada, mientras que la asistencia llega a 6.000 bahienses.

"Cada vez que me preguntan por la cantidad de material recolectado les digo que eso no es lo importante, sino que lo trascendente es la cantidad de conciencias recuperadas e interesadas en colaborar con el medioambiente", aseguró Reyes al ser consultado por "La Nueva Provincia".

Pero no sólo en el ecocanje se percibe el interés por la cuestión, sino también en otros planes que persiguen el mismo fin: generar el cuidado del medioambiente.

La campaña para la recolección de residuos peligrosos comenzó en 2007. En aquella oportunidad participaron apenas 122 personas, que entregaron elementos de computación, cartuchos, impresoras, pilas y baterías de celular. A 4 años de la puesta en marcha, la participación ascendió a 600 vecinos.

El incremento de interesados también se tradujo en una mayor recolección. Mientras en 2007 se reunieron tan sólo 170 kilos de pilas, entre 2010 y 2011 se promediaron unos 750 kilos anuales. Lo mismo sucede con los medicamentos vencidos, que de 78 kilos recolectados en 2007 se llegó a 380 en el último año.

Basura tecnológica. En la Tecnoplanta ubicada en Blandengues 49 se recibieron, sólo el año pasado, unas 30 toneladas de basura electrónica, restos de computadoras, impresoras y otros elementos.

El Programa de Recolección, Recuperación y Reacondicionamiento de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE's) es coordinado por la Asociación Civil Unión 20 de Agosto, y cuenta además con los aportes de la Municipalidad de Bahía Blanca y de la firma IPES.

"Cuando empezamos con las primeras recolecciones de residuos peligrosos domiciliarios, en 2006, no venían más de 25 vecinos. En la última, registramos 740", contó Hernán Zerneri, especialista en Gestión Ambiental y titular de la entidad que motoriza el programa.

Luego agregó que la participación varía según la frecuencia, aunque todos los días se acerca gente a regalar sus monitores o CPU en desuso. Desde enero a la actualidad ingresaron 960 artefactos electrónicos que la gente depositó en esa entidad.

El incremento de vecinos interesados en donar los artefactos generó que no pudieran acumular elementos de mayor porte (por caso, lavarropas) y para organizar la constante recepción se debieron dar turnos, a medida que se liberaban los espacios.

Con 25 años de experiencia en la subsecretaría de Gestión Ambiental, Adriana Chanampa vio crecer de manera significativa la preocupación por el medioambiente.

"Cuando me recibí de la carrera de Geografía, éramos unos pocos ambientalistas que participábamos de una forma mucho más liviana, no existían las preocupaciones de la actualidad, ni el tema estaba en la agenda política. Sin embargo, en los últimos tiempos el vecino común se interesó por todas esas cuestiones y de allí los resultados que se perciben en la actualidad", afirmó.

Reyes agregó que el interés de los bahienses por el medioambiente está basado en las ganas de participar socialmente.

"Hay que ofrecer las herramientas para que puedan hacerlo. Del Ecocanje participan jubilados que hacen de esa actividad su rutina, familias numerosas, estudiantes universitarios, etcétera", detalló.

También sostuvo que existe una toma de conciencia en cuanto a que cada uno cumple un rol activo en el cuidado del planeta, que se puede colaborar desde cada hogar o institución.

"Esa es la verdadera toma de conciencia, la gente se hace cargo de que es un problema de todos y el Ecocanje generó el espacio para que lo exprese", dijo.

Entradas para espectáculos. Reyes comentó que las entradas para asistir al Teatro Municipal a presenciar algún espectáculo o bien las bolsas con fertilizantes orgánicos que se entregan a cambio de los residuos son un motivo más para incentivar la participación.

"Queremos que la cantidad de participantes continúe en ascenso, por eso estamos realizando gestiones para entregar entradas al cine", anunció.

Para Zerneri, el interés de la gente también creció por el espacio que se le dedica a la temática en los medios de comunicación.

"Antes no se hablaba de calentamiento global ni de otras cuestiones de este tipo. No había espacios para los temas ambientales como bosques, glaciares o residuos. Antes no se abordaban porque no parecían problemas, pero ahora están en la agenda pública", recalcó.

Lo cierto es que en la actualidad ya son miles los bahienses que participan en forma activa en este tipo de emprendimientos y en los próximos años seguramente se multiplicarán.

"Es un proceso lento pero exponencial. En la medida que la comunidad siga teniendo espacios para participar, el crecimiento va a continuar en ascenso", cerró Zerneri.

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