Una lucha con final abierto

Una lucha con final abierto
Un cóctel letal de estudiantes, obreros, funcionarios públicos y jubilados se ha organizado en Francia para resistir la reforma de las jubilaciones .

Frente a ellos se encuentra la intransigencia del presidente Nicolás Sarkozy , que considera que, si no se aprueba la reforma, su gobierno llegará deshecho a las presidenciales del 2012. ¿Hasta cuándo unos y otros no se pondrán de acuerdo? La oposición, desde los socialistas a los Verdes, se preocupan por este “muro pretencioso” del gobierno, a cuya actitud consideran “peligrosa” porque busca “subestimar una movilización que apoya el 70 por ciento de la opinión pública francesa ”. Entre ellos, los que lo votaron al actual presidente.

¿Otro mayo del 68? Los ingredientes están allí pero el mundo es otro y en profunda crisis económica. Si se produce, tendrá otra forma , otros contenidos pero la misma bronca. Los franceses temen el futuro y por eso se aferran al pasado.

Daniel Cohn Bendit, su entonces protagonista estrella y hoy líder de Europa Ecología, se muestra escéptico frente a la posibilidad de una huelga general indefinida, como es la nueva amenaza gremial en Francia. “Hoy la situación es al menos muy complicada porque el gobierno va a aguantar . Entonces, si decimos huelga general, estamos diciendo hasta la dimisión del gobierno ”, explicó didácticamente. “Sería catastrófico que el gobierno no retroceda y no hay preparación de una alternativa creíble”, alertó.

Dany, el rojo, se va a jubilar el año próximo y llamó a los sindicatos a organizar “una Grenelle con la izquierda”, para “elaborar una reforma presentable para el 68”. El Partido Socialista ha prometido que retornará las jubilaciones a los 60 años, a pesar del déficit del Estado francés para pagarlas.

El centrista Francois Bayrou alertó que la situación se “ha vuelto peligrosa”.

El primer ministro François Fillon insiste en que la reforma se votará el jueves en el Senado y se aplicará . No todos están tan seguros, con este estado de crispación colectiva frente a la sola idea de renunciar a la jubilación a los 60 años. Los opositores a la reforma no sólo se encuentran en la oposición, sino en la propia UMP, cuyos miembros están cansados del estilo no consensual, agresivo y maltratador del presidente.

El timing de la reforma ha quedado en manos del sentido común del Senado . El recinto podría decidir hacer “descansar” la ley y rediscutir algunos de sus contenidos.

Harlem Desir, el número dos del Partido Socialista, describió a Fillon como “un primer ministro que se cree Churchill y no es más que Thatcher. Nos hace creer que él adopta grandes reformas para salvar nuestra economía, pero él rompe nuestro modelo social”. La fuerza de la movilización para torcerle el brazo gobierno está en las manos de los camioneros y los ferroviarios , esenciales para poner a Sarkozy de rodillas si se cortan los suministros, el transporte y la distribución de alimentos. El gobierno no cede, pero mira la situación con inmensa inquietud , en una semana decisiva para unos y otros.

Nadie sabe aún cómo terminará esta huelga ni cuál de los dos será el ganador .

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