Luces y Sombras Del Primer Mes De La Gestión Buzzi

Martín Buzzi está convencido de que el mayor fruto de sus primeros 30 días de gestión al frente del Estado Provincial, que se cumplirán mañana, tiene un claro significado político y refiere nada más y nada menos que a "la reconstrucción" del vínculo con el Gobierno Nacional, extraviado durante la feroz pelea que impulsó Mario Das Neves, cuando soñaba que el Modelo Chubut podía exportarse sin muchos trámites al escenario nacional. Los observadores críticos del comodorense, sostienen en cambio que esa mejora de la relación sólo alcanza niveles institucionales, sin transferirse a los ásperos territorios de la "real politik".
Atrapado por la emergencia dramática de los incendios cordilleranos, Buzzi sólo dispone ahora de tiempo para atender las consecuencias de ese siniestro y, además, generar otras alternativas que muestren al Gobierno activo y desarrollando una agenda propia, como lo muestran los anuncios destinados a forzar inversiones en la búsqueda de explotaciones no tradicionales de hidrocarburos, por un lado; y de reglamentación de una ley que atienda el fenómeno de la violencia de género en Chubut, por el otro.

Son iniciativas poderosas, es cierto, pero Buzzi también necesita ordenar, por sí mismo o en alianza con otros sectores, el fragmentado universo del peronismo chubutense, en el que todos hablan sin que casi nadie los escuche.

Ahí no tiene ayuda de su Gabinete, escaso de cintura y sorprendentemente flojo en lo que se supone es una de sus obligaciones primarias: la que sostenía que ministros y otros funcionarios de alto rango debían mantener una fuerte presencia pública, para quitarle centimetraje en los medios a los caciques del PJ.

Eso no ha sucedido y no parece que vaya a suceder, al menos en lo inmediato. Por eso es que debió ser el propio Buzzi el que saliera a cruzar al intendente de Trelew, Máximo Pérez Catán, cuando este salió a denunciar una presunta "caza de brujas" contra militantes del dasnevismo.

"En el primer mes, habíamos hecho tal quilombo que las únicas noticias que circulaban eran las que generábamos nosotros", casi se ufanó uno de los hoy resguardados dirigentes del Modelo Chubut, al recordar las épocas de sangre y fuego del primer mandato de Das Neves.

El ejemplo no es para seguir, porque aquella época primaria del Modelo Chubut tuvo que ver con casi todo menos con la verdad y en más de una oportunidad cruzó sin escrúpulos los límites de la democracia, pero sí es cierto que ministros, secretarios, presidentes de entes autárquicos y subsecretarios deberían empezar a mostrar si hay algo más que una vocación simplemente administradora en el staff.

Divorciado del Modelo Chubut y con una constelación de liderazgos asentados en el Frente Para la Victoria, Buzzi -dicen los medios tradicionales-, sólo tiene "el poder de la lapicera" para cimentar su ascenso a la categoría de conductor del peronismo.

El juicio no parece ser elogioso, pero bien podría obedecer al particular estilo que el Gobernador tiene para relacionarse con medios y periodistas, lejano al intercambio tradicional que permite obtener por un lado títulos y, por el otro, posicionamiento mediático.

Si se consideran como desventajas los puntos anteriores, Buzzi podría computar como un dato a su favor la evidente dispersión del PJ, cruzado por internas subterráneas de todo tipo y color.

En el FPV sólo se sabe con certeza, por ejemplo, que Carlos Eliceche arrancó el 2011 con un objetivo definido: competir otra vez por la Gobernación en el 2015.

En este tramo al menos, no lo hará confrontando con Buzzi, sino tratando de instalar esa aspiración como una estrategia común del Frente Para la Victoria, donde sus referentes tienen múltiples ocupaciones y aspiraciones.

Por ejemplo, Néstor Di Pierro debe lidiar no sólo con los desafíos que le plantea la gestión municipal en Comodoro Rivadavia, sino con otros sobresaltos muy concretos, como el despido de la línea de funcionarios que había dejado en el Correo Argentino y el malestar de muchos ex-funcionarios de la comuna petrolera, que lo acusan de desmontar con prisa y sin pausa la estructura de funcionamiento que había dejado Buzzi en la ciudad.

Aún no se sabe si ese disgusto alcanza también al Gobernador, por lo que habrá que observar como evoluciona esa relación con el paso de los meses.

Rafael Williams, otra de las cabezas visibles del FPV, es dueño de un liderazgo sólido en su ciudad y en su región, pero además dispone de una virtud no muy común, como lo es su afinado manejo de los tiempos, que le evita dar pasos en falso y le permite ejecutar sus acciones en el momento más apropiado para su desarrollo.

Desde esa posición, mantiene hace muchas semanas un bajísimo perfil, sin mezclarse en las ruidosas exposiciones que caracterizan a otros dirigentes, que van y vienen con más confusión que claridad por los títulos de los diarios.

Entre las llamas del incendio, la bruma de la ceniza y las fatigas del calor inenarrable, la única certeza posible en estos tiempos es que todo -aún- está por decidirse.

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