Luces en las laptops, sombras en los homenajes

Luces en las laptops, sombras en los homenajes
La presentación del programa de laptops Joaquín V. González tapó la conmemoración por la muerte del Obispo Enrique Angelelli. Ya está acordada la candidatura de Carlos Menem a senador, con apoyo del oficialismo.
Es difícil encontrar los absolutos. Salvo en el plano de lo ideológico, la vida es mucho más el terreno de lo relativo, de los grises, que del blanco y negro o de los extremos. Ni todo lo bueno es tan bueno, como tampoco todo lo malo es pésimo; en general de todo se rescata o se rechaza algo, salvo excepciones que no hacen otra cosa que ratificar este postulado.

Esta pequeña digresión introductoria tiene por intención enmarcar el análisis de lo ocurrido esta semana, en la cual la conmemoración de los Derechos Humanos en el marco del Bicentenario, que tuvo como sede a La Rioja, pasó con luces y sombras e, incluso, con algún sobresalto.

Como se venía perfilando, el despliegue por el lanzamiento del programa Joaquín Víctor González, que prevé entregar una laptop por alumno, se transformó en la principal actividad del 4 de agosto, aniversario de la muerte de Monseñor Enrique Angelelli, con la visita de la presidenta Cristina Fernández y Néstor Kirchner.

Ese mediodía, el frío polar que azotaba todo el país obligó a cambiar el lugar del acto al Polideportivo Menem, donde miles de niños se congregaron para recibir sus computadoras portátiles junto a la primera mandataria y el gobernador Luis Beder Herrera. El lanzamiento del programa de las laptops será, sin dudas, un hito en la historia de la educación riojana que ya ha despertado el interés de otras provincias y países latinoamericanos acerca de su implementación.

Sin embargo, hay que poner el foco en que la presencia de la presidenta y su comitiva respondía a la elección de nuestra provincia como base de la recordación de los derechos humanos, una de las principales líneas de reflexión en las celebraciones por el Bicentenario de un gobierno que ha hecho un culto de esta temática.

El ingrediente sombrío fue el manejo por lo menos improvisado del fallido acto, que estaba previsto que fuera algo sencillo y breve, pero que se le escapó de las manos al personal de ceremonial y seguridad. En ese papelón, pequeño pero papelón al fin, se sumaron una serie de factores. Por un lado, alrededor de unas mil personas desbordaron la plazoleta del barrio Benjamín Rincón que, al no estar vallada, impidió el recorrido de Cristina Fernández, quien apenas pudo circular unos metros y ver las fotos de Angelelli montadas en el lugar. La propia presidenta dijo "casi nos matan", e incluso tuvo un tropiezo que la hizo trastabillar entre el gentío. La desorganización fue tal que el ex presidente Néstor Kirchner en un momento se adelantó a la comitiva, cruzó la avenida, quedó aislado del resto cuando se retiraba la presidenta y lo debieron buscar con uno de los vehículos de la custodia.

El otro factor sugestivo fue la presencia de militantes ambientalistas, que se hicieron oír cuando intentaron hablar el obispo Roberto Rodríguez y el secretario de Derechos Humanos de la provincia, Domingo Bordón. Ninguno de los dos pudo articular más de dos palabras, ante los gritos contra la minería de un grupo de no más de cuarenta personas. Ante ese panorama, el acto por Angelelli quedó inconcluso y, más tarde, Cristina y Beder hicieron referencia a la figura del obispo en sendos discursos en el poli Menem.

Las críticas que no fueron

A diferencia de otras ocasiones, no hubo en el mensaje de la presidenta ninguna referencia al senador Carlos Menem, quien en otros tiempos era objetivo de duras críticas por parte de ella sino de Kirchner.

Este silencio habla por sí mismo, en cuanto ya está acordado que el dos veces presidente irá por su reelección para mantener su banca en la Cámara alta con el apoyo del oficialismo, en un pacto tejido por Beder Herrera con la anuencia de la cúpula kirchnerista.

De este modo, para las elecciones del año próximo se dará un inédito reacomodamiento de fuerzas dentro del peronismo riojano, que seguramente producirá en un futuro cercano algunas tiranteces entre la dirigencia del justicialismo pro K, de los que adhieren sin convicción pero obedientemente a esa línea y de los escasos menemistas que aún se mantienen junto a su líder, que se desgañitaron en diatribas al matrimonio presidencial.

Será un proceso muy entretenido de seguir porque, estimado lector, todos sabemos que la política y los políticos son muy, pero muy maleables.

En la Legislatura

Luego del receso legislativo, se esperaba que la cámara de Diputados tratara una iniciativa que apunta a crear bonos provinciales, como informó NUEVA RIOJA en su edición del jueves pasado.

Sin embargo, como sucede en muchas ocasiones –quizás por fuerza de la inercia de otros tiempos, cuando la Legislatura parecía la oficina de legalizaciones del Ejecutivo–, el proyecto no especificaba con suficiente claridad ni la finalidad ni los montos del endeudamiento, sólo circulaban trascendidos acerca de un monto de alrededor de cien millones de pesos, por lo cual quedó detenido y se solicitó que el ministro de Hacienda Ricardo Guerra brinde las explicaciones del caso.

Pero el jueves, los diputados trataron otro tema de gran importancia para el futuro de la Justicia, el informe del Consejo de la Magistratura acerca de los concursos para integrar una serie de cargos en toda la provincia.

Los legisladores impugnaron dos puntos del informe, por un lado la falta de los fundamentos en la puntuación obtenida por los candidatos (que se otorga con un examen y entrevistas personales, entre otros requisitos) y en algunos casos la omisión de presentar una terna (tres nombres) por cargo.

Esta es una cuestión delicada, en cuanto la Constitución provincial estipula tiempos y modalidades a cumplir en este sensible mecanismo, ya que asegura la transparencia y ecuanimidad a la hora de seleccionar a los aspirantes a jueces, fiscales y otros cargos judiciales. Es por ello que un inconveniente serio podría hacer peligrar los concursos.

Sin embargo, fuentes judiciales aclararon que no hay gravedad en los planteos y que, incluso, los aprobados por la Cámara podrían jurar en sus cargos en una semana.

Más allá de las explicaciones formales, en los corrillos de la política algunos sospechan que pueda haber descontento en la casa de las leyes con algunos de los nombres que aparecen en las ternas. Aún así, las críticas de los legisladores son valederas y es de esperar que en los próximos días pueda culminar este trascendente proceso, que fortalecerá al Poder Judicial a partir de la elección de funcionarios idóneos, lejos de manipulaciones e intereses políticos.

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