Lluvias entre 40 y 80 milímetros beneficiaron la región, con acumulados notables en el noroeste bonaerense. Los cultivos de segunda o de siembras tardías son los más favorecidos.
En cuanto a las marcas térmicas, los valores fueron muy heterogéneos, con promedios que oscilaron entre los 32° C y los 36° C, por encima de los parámetros normales para el mes en curso, como por ejemplo las temperaturas en Pozo del Molle, Córdoba, que alcanzaron los 41° C.
Según señala el informe Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, las intensas precipitaciones desarrolladas sobre el noroeste de Buenos Aires en los últimos días generaron algunos excesos en las reservas hídricas, siendo los mismos bastante puntuales, mientras que en el resto de la región las condiciones edáficas se recuperaron prácticamente en su totalidad.
Se esperan algunas mejoras en las sojas tardías, pero es en los cultivos de segunda donde es notoria la mejora de la condición. Se siguen muy de cerca las enfermedades de fin de ciclo y el monitoreo de plagas.
Maíz 2011/2012
Otro informe especial sobre cultivos elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario señala que la falta de agua no dio tregua en enero y dejó en condiciones de estrés termo hídrico muy grave la definición del rinde de maíz en regiones claves de Argentina. En el primer mes del año las lluvias más destacables se registraron en el norte cordobés, en el centro y el oeste bonaerense pero, aunque se trataron en algunos casos de montos superiores a los 100 milímetros, fueron registros puntuales con alta variabilidad espacial.
Las temperaturas han estado por encima de los valores normales. Esto significa que el cultivo estuvo sometido a un importantísimo estrés térmico con bajas a escasas reservas de humedad en un tercio del tiempo de esos dos meses. De esta manera se configuró el panorama de las reservas de agua en el suelo para enero. Se nota muy afectado todo el norte bonaerense (particularmente al oeste), parte del sur santafesino y la provincia de Córdoba (sur mayormente), coincidiendo con las áreas más afectadas de diciembre.
El ajuste en la estimación de rindes es del 7% respecto de la estimación previa (21,4 millones de toneladas), lo que deja la campaña maicera 2011/2012 con 19,8 millones de toneladas. Este rinde nacional se ha estimado en 55,7 qq/ha, cuando la estimación previa era de 60 quintales.
Soja 2011/2012
A diferencia de lo que sucedió en la campaña 2010/2011, en la que las precipitaciones en la última semana de enero y los comienzos de febrero alcanzaron oportunamente zonas claves del cultivo de soja, durante enero del 2012 hubo pocos eventos pluviométricos, con bajo alcance regional y montos en general modestos.
De esta manera al 20 de enero, fecha en la que empieza el período de definición de los componentes de rinde de la oleaginosa, se comenzaba con un balance hídrico muy deficitario. A la poca oferta de agua y las escasas reservas edáficas de humedad se sumaban factores atmosféricos, destacando que las temperaturas de dicho período superaron significativamente los valores normales de verano.
Hay que destacar las importantes lluvias del 8 de este mes que dejaron acumulados muy importantes con muy buena extensión sobre la región central del país. Si bien en esta área a la soja el agua le llegó en llenado y con poco margen para cambiar la historia, estas lluvias dieron un piso a las pérdidas de rindes. De no haber ocurrido se estaría hablando de pérdidas aún mucho más fuertes. De todas formas es importante entender la gravedad con que se desarrolló gran parte del período vegetativo hasta llegar a las fases de llenado del cultivo de la oleaginosa y por ende, que no resultaron lo suficientemente oportunas para rebatir las bajas tasas de crecimiento y desarrollo.
En la oleaginosa de segunda las lluvias dan la posibilidad de una recuperación importante, pero también esta campaña se caracterizó por numerosas zonas en las que se sembró y/o se tuvo que resembrar fuera de las fechas normales. Si bien aun es difícil ponderar cuánto es el total sembrado en soja de segunda, esto ha sido un hecho bastante generalizado en las principales provincias productoras.
Considerando todo esto, a diferencia del informe del cultivo de soja 2011/2012 en enero en el que se trabajó con proyecciones en base a comportamientos históricos, en este mes fue posible efectuar una estimación de rendimientos que aleja las promisorias posibilidades de alcanzar las entonces 49,5 millones de toneladas proyectadas. Las condiciones bajo las cuales empezaron a definirse los rindes permitieron estimar el rinde promedio en 24 quintales por hectárea a escala nacional. Sobre la base de una superficie no cosechable de 240.000 hectáreas, la producción de soja que podría obtenerse en la nueva temporada ascendería a 44,5 millones de toneladas.
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