La última visita a Córdoba: un acto en Forja de cara al 2011

Kirchner desembarcó el 13 de mayo para neutralizar a Duhalde. Cargó contra la oposición y defendió a Cristina. Iba a venir en septiembre a Villa María pero un nuevo problema coronario se lo impidió
Fue su última visita a Córdoba. En la noche del 13 de mayo pasado, Néstor Kirchner encabezaba un masivo acto partidario en el predio Forja. Estuvo acompañado por los ultrakirchneristas Eduardo Accastello y Daniel Giacomino. El acto era clave de cara al 2011.

Con un camperón negro y estrenando su cargo de presidente de Unasur, Kirchner hizo su ingreso al palco especialmente preparado en medio de fuertes aplausos. Los organizadores dijeron que hubo 15 mil personas.

La interna peronista entre él y Eduardo Duhalde estaba al rojo vivo. El ex presidente tenía planificado visitar Córdoba ese mes y, en medio de esa feroz pelea, Kirchner se le anticipó.

Había mucha expectativa por ese acto. En los días previos se decía que iban a estar presentes los gobernadores Daniel Scioli (Buenos Aires) y Sergio Urribarri (Entre Ríos) y también los líderes gremiales Hugo Moyano (CGT) y Hugo Yasky (CTA). Sin embargo ninguno de ellos concurrió.

En esa noche kirchnerista, también se hicieron presentes las diputadas nacionales Carmen Nebreda y Nora Bedano y las ex legisladoras Haidé Giri y Patricia Vaca Narvaja.

Una multitud había colmado las instalaciones del citado complejo cordobés. Entre los riocuartenses que habían asistido figuraban el ex diputado y actual director de Radio y Televisión, Alberto Cantero, el titular del Edecom, Jorge Méndez, y el intendente de Alejandro, Aldo Etcheverry.

Discurso de campaña

En su discurso, Kirchner le pegó duro a la oposición, al calificarla de “máquina de impedir”, y defendió a la vez el gobierno de su esposa, Cristina Fernández.

“Sabemos que Cristina es atacada por ciertos grupos de poder interesados en garantizar la vieja Argentina. En esto están los grupos concentrados mediáticos que tienen su eje en Clarín y su mentor ideológico en (Héctor) Magnetto”, fustigó el ex presidente.

A medida que transcurrían los minutos, el discurso de Kirchner iba tomando alto voltaje: “La oposición se ha transformado en una máquina de impedir con la sola finalidad deProxy-Connection: keep-alive Cache-Control: max-age=0 legar al gobierno. Tengan memoria. Se fueron en helicóptero en el 2001. Y hoy quieren frenar el proyecto de la Presidenta”.

En el mundo, la crisis económica golpeaba fuertemente a Grecia y España. “Hoy vemos que se aplican en esos países políticas para hambrear a los pueblos. Acá, en la Argentina, no tenemos más la palabra ajuste”, contrastó el entonces jefe del Partido Justicialista (PJ).

Los logros

A renglón seguido, Kirchner desglosó los logros del actual gobierno: “Estamos desendeudando la Argentina, recuperamos los fondos para los jubilados, desendeudamos a las provincias, bajamos la pobreza y estamos en crecimiento”.

En medio de su discurso, el ex presidente aclaró: “No estamos pensando en candidaturas. Tenemos que seguir trabajando fuerte por la Argentina. Ya llegará el tiempo de las elecciones”. Sin embargo, en Forja el clima era de campaña electoral.

Papelitos y cánticos

La celebración del Bicentenario estaba presente esa noche. Una lluvia de papelitos celestes y blancos se desplomó sobre Kirchner y la dirigencia K al término del acto. También se estrenó una remozada marcha peronista, que hacía alusión a la liturgia peronista, con imágenes de fondo que comparaban al matrimonio presidencial con el de Evita y Juan Perón.

Hubo cánticos por doquier. Entre ellos el siguiente: “Clarín, Magnetto, devuelvan a los nietos”, en implícita alusión a los hijos de Ernestina Herrera de Noble, la directora del diario porteño. La guerra con el multimedios estaba declarada.

Kirchner tenía previsto hacer un nuevo desembarco en Córdoba. A mediados de septiembre pasado iba a arribar a Villa María. Pero una nueva intervención por un problema coronario se lo impidió. Era la segunda operación en el año. Su corazón le volvía a avisar que bajara el ritmo de trabajo. Ayer, le dijo basta.

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