La última sentencia del juez Carlos Vitale Novaretto

El juez de la Cámara en lo Criminal 1, Carlos Vitale Novaretto, se despidió ayer del Poder Judicial después de 32 años.
Lo hizo firmando la sentencia condenatoria contra Angel Molina, por el homicidio culposo del menor Alan Serraino. Incluso ese acto debió adelantarse un día porque sino hoy no habría tres jueces para rubricarla.

Nacido en la localidad bonaerense de González Moreno, y criado en Trenel, comenzó la carrera judicial en General Acha, en 1980, como secretario del Juzgado de Instrucción 1. A los cuatro años fue designado fiscal, y en 1988 pasó a ser juez del Juzgado de Instrucción 2 de Santa Rosa. Allí se mantuvo hasta que en 2000 ascendió por concurso a la Cámara 1.

Novaretto hoy tiene 64 años y contó que se fue con el retiro anticipado por "razones personales". Recién el 5 de septiembre de 2013 será jubilado.

¿Cuál fue la causa que más recuerda?, se le preguntó, en su despacho, un rato antes de irse para siempre. "La verdad, no hubo ninguna en especial. Todas fueron importantes porque para la gente cada causa es la suya. Pero bueno... en las políticas intervine en todas, ya sea dictando sentencias o resolviendo apelaciones".

Su memoria reflotó las condenas por enriquecimiento ilícito contra los ex funcionarios del Instituto Provincial Autárquico de la Vivienda, Hugo Agüero y Luis Araniz, porque ese mismo día falleció su madre.

Ya más suelto, se quejó de que la Corte Suprema anulara ese fallo y ordenara dictar otro, y que finalmente la acción penal prescribiera y los imputados zafaran de la condena. "Lo mejor de todo ese proceso había sido nuestra resolución", afirmó.

Casi inmediatamente le preguntó a un empleado: "¿tuvimos varias perpetuas, no?", a sabiendas que no es lo mismo darle a una persona cinco, seis o siete años, que mandarla a la cárcel de por vida. El viejo empleado, desde su absoluto subjetivismo, acotó que a Novaretto lo vio conmovido cuando absolvió por el beneficio de la duda a los cuatro sospechosos de haber matado al jornalero achense Juan Carlos Canale, de cuya muerte se cumplieron diez años.

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