Por: FERNANDO GONZALEZSe viene otra batalla cultural para el Gobierno. En el 2008 fueron el campo y sus célebres piquetes de la abundancia.
n El factor Susana. ¿Cuál será la estrategia oficial entonces para enfrentarse a la señora que le clavó un cenicero en la frente a Huberto Roviralta por cuentas de un divorcio conflictivo? Susana habló el miércoles por la noche en su programa y aseguró tener su jugoso contrato en blanco y el suficiente respaldo como para que Ricardo Echegaray le permitiera comprar todos los dólares que le dé la gana. El Gobierno dice extraoficialmente que este año ella compró más de 2 millones de dólares y que aún no tiene como justificarlo. Ayer, tanto los gurúes financieros como algunos estrategas del Gobierno analizaban la evolución de los pedidos para la compra de dólares que se recibían en la AFIP y hablaban en voz grave de “el factor Susana” como un incentivo para que los minoristas se lanzaran a la aventura de transformar sus ahorros en moneda verde. ¿Puede influir Susana Giménez en la demanda de divisas y hacer peligrar la salud de las reservas financieras? El país adolescente nunca se da por vencido y hasta se da el lujo de discutir seriamente una cuestión como ésta.
n El contrataque K. El Gobierno tomó nota rápidamente del factor Susana y puso a sus mejores cerebros en alerta naranja. Claro que la Giménez no es Clarín ni la aristocracia agropecuaria, blancos preferidos y habituales del kirchnerismo. Alguno pensó en que le salga a responder Aníbal Fernández, el jefe de gabinete que pasará al Senado el 10 de diciembre. El hombre de Quilmes, aficionado al twitter y a las polémicas bravas, ya ha criticado a Mirtha Legrand en su momento; polemizó con la aguerrida Amalia Granata en un estudio de TV y venía trenzándose duro con otra modelo, la ciertamente ignota Jazmín de Grazia. Pero Susana también tiene su temperamento y un público cautivo al que los kirchneristas no quieren zaherir. Tal vez por eso, hasta pueda ser la oportunidad para que le responda la mismísima Cristina, en estas horas ocupada en Cannes de temas de mucha mayor calaña como las tribulaciones globales del Grupo de los 20 y su cumbre de hoy con Barack Obama. Esa sí que sería una confrontación digna de multitudes. La Presidenta, subida a su 54% electoral, con su discurso peronista cool, en el que mezcla dosis exactas de intelectualidad y de barrio, y al que le ha sumado palabras en inglés y ahora también baile de festejo. Y, en el otro rincón del ring, la última diva de la tele, una Susana que no le teme a quedar discursivamente como una señora conservadora y ya golpeó duro sobre los flancos de la política de seguridad del kirchnerismo.
Así está la cosa entonces. Sólo habrá que esperar el próximo escalón del descenso. Sobre nosotros, John Lennon diría que la Argentina actual es aquello que te pasa por debajo de las piernas mientras suceden las batallas culturales.






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