La viceministra de Trabajo, Noemí Rial, se vio las caras con dirigentes de la Cámara de Frigoríficos Exportadores (CAFREXPORT). La funcionaria reconoció que no defendía el modelo cooperativo pero las que están legalmente constituidas pueden seguir funcionando. Lugares dignos de trabajo y buen salario, condiciones indispensables.
La funcionaria tomó con calma un cortado en el restaurante del primer piso del Hotel 13 de Julio mientras en un piso superior, los integrantes de la Cámara esperaban ansiosos en un salón montado como para muchas más personas y degustaban el agua helada que, presurosas, las mozas dejaron sobre la mesa ni bien se habilitó el salón. Más de media hora los tuvo esperando hasta que ingresó al recinto.
Los temores se disiparon enseguida, cuando Adriana Commisso, abogada de la Cámara, comenzó a exponer la situación de las empresas, todas las cuales tienen a cooperativas de trabajo procesando la materia prima que destinan a sus mercados internacionales.
Habló de las fuentes laborales que generan, de la satisfacción de los asociados por pertenecer a esa modalidad de trabajo y del cumplimiento previsional, social y de riesgos de trabajo que tienen las cooperativas vinculadas con la Cámara.
“No soy defensora de este modelo, pero siempre y cuando cumplan con lo que corresponda. No voy a tolerar que los trabajadores sean explotados”, dijo la Viceministro, antes de tomar agua en la mesa cabecera.
El presidente de la Cámara, Carlos Matas, sentado a la izquierda de Rial, en uno de los laterales, le trasladó la preocupación del sector ante las inspecciones. Su empresa, Sur Trade, fue una a las que entraron con una orden de allanamiento. “Yo les expliqué a los muchachos que salgan y contesten la requisitoria. Se negaban porque ya fueron sancionados”, explicó el empresario luego de la reunión ante la consulta de REVISTA PUERTO.
Los empresarios se comprometieron a perfeccionar el sistema aunque la manera en que pueden hacerlo todavía es un interrogante. Hubiese sido interesante que alguna autoridad del INAES estuviese presente en la reunión. Son la autoridad de aplicación en materia cooperativa y deberían dar algunas explicaciones.
“Las cooperativas inspeccionadas tienen que mostrar que efectivamente están en regla. Si no lo están, no interviene el INAES. Para nosotros es trabajo no registrado y la autoridad de aplicación somos nosotros”, despejó las dudas un colaborador de la Viceministra.
La pregunta que quedó flotando entre los empresarios luego de la reunión era el alcance del término “estar bien”. “Condiciones dignas de trabajo, buen salario y estabilidad”, enumeró la fuente oficial.
En la inspección por las plantas pesqueras la comitiva de inspectores detectó un establecimiento donde había un solo baño para 50 trabajadores. “Eso no corre más”, sentenciaron en el Ministerio.
Luego de los empresarios exportadores la jornada de reuniones continuó con las cámaras grandes: Armadores y CaIPA. Los dirigentes le aseguraron su predisposición a discutir en el ámbito paritario. Este lunes arranca la ronda de CaIPA con el SOIP. Al día siguiente, junto con Armadores, recibirán al SAON. Hasta ahora no tiene fecha la audiencia con el SIMAPE.
Los armadores lograron una primera victoria. Sentarse por separado con los gremios para evitar situaciones como las del año pasado. “Charlen, pero no tiren de la cuerda, no boludeen (sic)”, fue el mensaje que recibieron de la Viceministra.
Por ahora el látigo del Ministerio de Trabajo, que se exhibió estas semanas en más de 80 plantas procesadoras, no está lastimando a nadie. El año de la registración todavía no comenzó.

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