López Murphy aspira a ser el candidato panradical de la Ciudad

López Murphy aspira a ser el candidato panradical de la Ciudad
El ex funcionario de la Alianza inauguró un local al lado del Café Tortoni. Allí reunió a varios ex legisladores porteños que están llevando al bulldog por los barrios para construir una alternativa diferente al kirchnerismo y al macrismo”.

Con la clara intención de ser el candidato a Jefe de Gobierno del llamado “panradicalismo”, Ricardo López Murphy abrió oficialmente su local de Convergencia Federal en la castiza Avenida de Mayo, en un piso –al lado del Tortoni- que quedó chico para las casi 200 personas que se agolparon a escucharlo.

Lo curioso es que cuando LPO le preguntó si estaba confiado en lograr el respaldo de la UCR y la Coalición Cívica para alcanzar su objetivo, contestó un clásico “todavía no es tiempo de hablar de candidaturas, primero deben estar constituidas las alianzas”, delatando algunas dudas. En su discurso, más optimista, confesó estar dispuesto a “ponerle el hombro a la construcción de una alternativa diferente al kirchnerismo y al macrismo”.

Lo cierto es que muchos radicales poblaron desde temprano el lugar. Héctor Lombardo, Nicolás Gallo, Juan Manuel Casella y Andrés Dellich son algunos de los boinas blancas paladar negro que se mezclaron junto a los lópezmurphistas un poco más ortodoxos como Marcelo Meis, Jorge Sammartino y Fernando Cairo, ex legisladores porteños, que están llevando al ex bulldog por los barrios para recuperar posicionamiento.

También se lo pudo ver al presidente de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados, Ricardo Buryaille. Más tarde, llegó Patricia Bullrich, diputada de la Coalición Cívica, la figurita que esperaban ansiosos para probar que cerca de Elisa Carrió también se lo mira con interés.

“No es sencillo lo que tenemos por delante, hay que trabajar duro para la ciudadanía pueda percibir claramente a López Murphy como parte de la oferta porteña, y recién estamos empezando”, dijo el experto Roberto Starke, a cargo de la comunicación estratégica. La propuesta básica, dijo, es salir por los barrios, hablar con la gente, hacerse ver, y mostrarse sobre todo fuera de los sectores medios altos y altos que más reconocen su figura.

Eduardo Fidanza, de Poliarquía, que ya trabajó para él cuando se postuló a presidente de la Nación en el 2003, en cambio se mostró más seguro. “Hicimos primero un focus Group para analizar si tenía la capacidad de mostrar un desempeño competitivo en la Ciudad, y nos dio que sí, que está la base para construir una figura con muy buenas condiciones”, dijo. Y recordó que “en el 2003, López Murphy fue el sacó el mayor porcentaje de votos a Presidente en la Capital, así que tiene lógica que su reingreso a la política sea aquí, en la Capital”.

El discurso del candidato aún no lanzado fue corto. Se lo notaba incómodo porque los asistentes apenas podían moverse en el lugar. Enseguida ofreció dedicarse a comer los canapés y las empanaditas, para hacer más amena la reunión. Pero antes de terminar, alcanzó a subrayar la pesadilla que desvela al espacio político que integra. “El desafío es asegurar la gobernabilidad”, dijo, y propuso una receta que tal vez no sea música para los oídos de radicales que ya no quieren volver a irse antes de tiempo del gobierno, si es que logran a ganar. “Tenemos que estar en disposición a pagar todos los costos políticos que sean necesarios para honrar la ley y la Constitución”, se ufanó.

Al terminar, no hubo ninguna marcha. Ni la radical, ni mucho menos la peronista. Ningún rito para empatizar corazones. Esta cronista se fue del lugar con la sensación de que faltaba algo para ser un acto hecho y derecho. Evidentemente, Convergencia Federal es un colectivo más racional, poco apegado a las ceremonias.

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