Finalmente, la cordobesa pudo contar su versión ante el Tribunal. Dijo que la whiskería era propiedad de "El Chenga".
Además, la mujer puso en el centro del debate a tres de las personas imputadas. Lorena dijo que Fernando "Chenga" Gómez era el dueño de “El Desafío” y quien la contrato y que Juan Derobertis era el encargado del local. También reconoció a Mariana Bustos como la persona que en ese momento era pareja del mellizo Gómez.
"A Marita la conocí en ‘El Desafío’. Hablamos tres veces. Me contó que tenía una hija que se llamaba Micaela y que la extrañaba. Me dijo que no se iba a quedar ahí mucho tiempo", recordó la testigo.
Lorena T. reconoció a Marita en una rueda de fotos en La Rioja después que la rescatara Jorge Tobar, principal investigador policial de la causa.
"Tenía el cabello más claro pero la fisonomía era la misma", afirmó, y agregó que en “El Desafío”, "Marita": "Tenía un jean claro y alpargatas. El pelo era rubio con flequillo, hasta los hombros. Sus ojos eran marrones, muy grandes y brillantes. Sus dientes eran perfectos".
Ritos satánicos
Un siniestro relato se escuchó de parte de Lorena T. La testigo contó que conoció a Marita cuando intentaba ocultarse, ya que había sido testigo de un supuesto ritual satánico dentro de la whiskería.
"No podíamos meternos en las habitaciones de otras chicas. Yo me asuste porque estaban haciendo brujería. Era un ritual de magia negra. Las chicas estaban como poseídas. Gritaban y se tiraban por la escalera. Asustada, entré en la habitación de Marita", contó la cordobesa.
La testigo señaló que: "El Desafío” era del “Chenga” Gómez. la mayoría de las chicas eran menores de 17 años, de todo el país, había tucumanas, también santafesinas. Trabajábamos prácticamente desnudas".
Lorena T. explicó que la convocaron como bailarina. La contrato "El Chenga". Pero los problemas comenzaron cuando le dijo a Gómez que quería irse.
"Cuando me quise ir me dijo que sí me trataba de escapar me iba a matar a mí y a mi hijo", recordó la mujer.
El último encuentro
La testigo contó que vio a Marita por última vez mientras estaba limpiando uno de los salones del prostíbulo riojano.
"A Marita la sacaron un día antes de un allanamiento. Un abogado había llamado para alertar a la encargada. Se la llevaron en un Fiat Duna blanco, con otras dos o tres personas más. No volví a verla", contó.
Además, agregó: "Marita tenía las pupilas dilatadas, como si hubiera consumido alguna droga. A mí no me obligaron a consumir nada, pero fui víctima de maltratos y golpes por parte de "El Chenga" y sus encargados".
Falsa identidad
"Estuve cerca de un mes en ‘El Desafío’", contó Lorena T., Además, dijo que allí le dieron el DNI falso con el que declaró posteriormente. "Ellos me dieron el documento de Anahí. Me lo dio Mariana por sí venía la Policía por sorpresa y a mí no me podían sacar a tiempo. Me dijeron que me aprendiera bien el nombre porque desde ese momento me llamaba así".
"En un allanamiento les entregué el DNI. Se dieron cuenta que no era mío. Me llevaron a un destacamento. Yo conté todo. Dije que me tenían amenazada de muerte y que me obligaban a prostituirme. Ellos me dijeron que tratara de hacer la firma como figuraba en el documento. Yo tenía mucho miedo, entonces firmé mi declaración con ese documento".
En el mismo sentido, amplió: "No sabía en quien confiar, porque los policías que me sacaron el documento sabían que era falso. Ellos iban a los locales, estaban con las chicas y encima sacaban plata. Mi documento quedo en La Rioja, cuando declaré. “El Chenga” era quien le daba plata a la Policía. Iban políticos y empresarios. Buscaban a las chicas y se las llevaban".
"No fue fácil vivir todo lo que yo pase adentro. Después llamaron a Daniel Verón (padre de Marita), el comisario Tobar, investigador del caso. Ellos me rescataron. Sentí que eran ángeles que me rescataban, porque yo no tenía posibilidades de salir de allí", evocó la testigo sobre las circunstancias en las que fue recuperada en La Rioja.
Rivero, presente
El debate oral y público había sido suspendido el martes pasado por la internación de Rivero por un cuadro depresivo. Esa situación motivó que se suspendiera la declaración de la testigo. Mientras que Rivero permaneció en reposo hasta ayer. Lorena T tuvo que aguardar en Tucumán durante varios días para poder contar su versión ante el tribunal.
La audiencia comenzó con una breve explicación de Rivero sobré su ausencia en los días previos. "Arrastro problemas personales, sumado al largo debate que nos tiene como imputados a mí y mi hermano; y durante el que se dijeron tantas mentiras. Tuve qué cerrar negocios y me usurparon terrenos en El Cadillal. Pero como estamos señalados como imputados no puedo denunciar estas cosas", se lamentó la imputada.
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