“No negociaremos los derechos políticos y humanos de los isleños”, dijo a PERFIL un portavoz del Foreign Office.
“Queremos tener una relación plena y amistosa con Argentina, como vecinos en el Atlántico Sur, pero no negociaremos los derechos políticos y humanos de los habitantes de las Falklands (Malvinas)”, declaró una portavoz del Foreign Office (Cancillería británica) consultado por PERFIL.
“Gran Bretaña está cada vez más decepcionada de que, después de treinta años del acto de agresión injustificado e ilegal contra las Islas Falklands, Argentina siga con su política de hostilidad hacia los isleños”, agregó la fuente diplomática, que pidió mantener el anonimato.
Según la vocera del Foreign Office, el Reino Unido “sigue determinado a defender el derecho de los habitantes de las Malvinas a que determinen su propio futuro político, social y económico”.
Por su parte, un portavoz de la Oficina de las Malvinas en Londres se mostró sorprendido con la noticia por la eventual cancelación de los vuelos LAN de Punta Arenas a las Malvinas, y dijo que consultará con las autoridades de las islas sobre qué pasos tomar.
“Si existieron esas reuniones, es un asunto que le compete al gobierno de Argentina. No vamos a comentar directamente sobre esas reuniones”, dijo el vocero de Sukey Cameron, a cargo de la dependencia.
“Si Argentina busca seguir constantemente con estas políticas de aislar a los isleños, bloquear vuelos, presionarnos o utilizar este tipo de tácticas para aislar a 3 mil personas es una verdadera lástima. Los isleños lo único que quieren es una relación buena de vecinos con Argentina, pero ese espíritu de cooperación ha sido destruido en los últimos años”, agregó.
El portavoz dijo que es “lamentable” que Argentina “siga con estas políticas aislacionistas”.
El fin de semana pasado, PERFIL informó que en la Cancillería argentina hay reuniones reservadas y negociaciones “en todos los niveles” para no permitir el paso de los aviones que van de Chile al archipiélago una vez por semana. La decisión provocaría un aislamiento casi completo de los kelpers.
En tanto, el miércoles pasado una comisión compuesta, entre otros, por los funcionarios británicos Jamie Fotheringham, Sukey Cameron y Theo Saramandis, se trasladó a Bruselas para pedirle a la Comisión Europea que se asegure que los derechos de los ciudadanos de todos los territorios de ultramar de Gran Bretaña “no se vean comprometidos en las relaciones con países y organismos regionales”.

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