El economista internacional Bernardo Kliksberg disertó en Tucumán sobre las consecuencias de la crisis económica global y las políticas implementadas en América Latina para lograr una mayor integración y equidad. Criticó que en el país no exista una mayor responsabilidad social empresarial en su coordinación con el Estado.
Kliksberg, reconocido internacionalmente por sus trabajos sobre pobreza y desigualdad en América Latina, gerencia social y responsabilidad social empresaria, disertó en el Salón Blanco de Casa de Gobierno, para exponer sobre el rol estratégico de las políticas públicas y su vinculación con las esferas privadas empresariales.
Durante el encuentro, el catedrático describió la situación financiera de los países del Viejo Continente, apelando para ello a una diferenciación con respecto a los lineamientos que se proyectaron para Latinoamérica, destacando sobre todo la intervención estatal en aras de lograr una mayor igualdad social y económica de las franjas sociales.
Una receta económica conocida
"La aplicación de políticas ortodoxas daña severamente el tejido social europeo. Esta crisis está dejando una secuela social fenomenal, con una elevada tasa de suicidios en Grecia, Suecia y España, lo que ha llevado a una gran parte de la población a un nivel de desesperación ante la falta de todas posibilidades de trabajo. Los cortes violentos que las políticas ortodoxas están produciendo en Europa con los sistemas de protección social y la falta de servicios, ha llevado a la gente al límite", señaló Kliksberg en contacto con la prensa, antes de su presentación, de la que participaron autoridades nacionales y provinciales, destacándose la presencia de la presidenta provisional del Senado, Beatriz Rojkés.
En este sentido, consideró que la misma receta económica aplicada en Argentina durante la década de los 90, es la que provoca actualmente en Europa efectos devastadores, como por ejemplo, indicó que en Grecia aumentó el número de suicidios en un 40 por ciento en los últimos seis meses, en Italia sólo una de cada tres personas tiene trabajo, siendo la octava economía del mundo. Mientras, adujo que en España la tasa de desocupación total es del 25 por ciento, en tanto que en los jóvenes dicho nivel se eleva al 52 por ciento.
Seguidamente, el también Director Académico de la Fundación Observatorio de Responsabilidad Social (FONRES, organizadora del evento) remarcó que el contexto aludido puede tender a un empeoramiento de la situación en caso de que durante las venideras elecciones a concretarse en los Estados Unidos, resulte electa la fórmula del partido Republicano, compuesta por Mitt Romney y Paul Ryan. Especialmente enfocó sus críticas para con la orientación política del segundo, ya que pertenece al denominado Tea Party (un movimiento político de ultraderecha, basado en políticas conservadoras).
"Si Estados Unidos se suma en bloque a la receta europea ortodoxa, a partir del Tea Party y aplica el programa económico va a ser muy difícil el mundo, con un programa cruel porque los Estados Unidos no tienen las reglas de protección social y de derechos de los trabajadores y legitimidad de los sindicatos que tiene Europa. De llegar a suceder eso, pasaremos a una economía de la insolidaridad total", advirtió el Profesor honorario y Emérito de diversas universidades.
Al hacer hincapié en esta caracterización, sostuvo que el mundo está polarizado en términos socioeconómicos, y estimó que los años de "neoliberalismo dogmático" llevaron a que el uno por ciento del sector más rico de todo el planeta posea el 43 por ciento de todos los activos, mientras, agregó, que el 50 por ciento con menos recursos tiene el dos por ciento del total de los activos. "Es una asimetría feroz, una disparidad hiriente, que produjo un sesgamiento de los proyectos de una franja de sectores que no desean perder el poder sino acrecentarlo aún más", aseveró el economista. Por tal motivo, ponderó la necesidad de avanzar en otras direcciones económicas diferentes, en las que se instrumente una fuerte intervención del Estado y un acuerdo entre este y empresas socialmente responsables. Y bregó que, para cumplimentar tal fin, es preponderante consolidar una seriedad y proyección de las políticas en el largo plazo.
"La instancia de un Estado más activo y organizaciones privadas socialmente responsables, una alianza entre Estado y empresa privada responsable y una sociedad civil que se movilice y medios independientes, es el camino. Las prioridades son multiplicar la inversión en educación, salud, ciencia y tecnología, empoderar a la gente para que pueda producir con mayores niveles de productividad. La UNASUR está en este camino de inclusión, con sus errores y dificultades", planteó el Doctor Honoris Causa de la UBA.
Deudas internas
Justamente, es en estas desavenencias detectadas donde puso el acento para profundizar las líneas de acción que deben llevarse a cabo en aras de subsanar las dificultades que trajeron aparejadas las políticas neoliberales que se impusieron en nuestro continente décadas pasadas.
"Me preocupa algo que está más allá de los datos reales. Hay un sector de la población de toda América Latina que la política de los 90 lo arrojó tan debajo de la pobreza que sabemos censalmente que existen, pero que es muy difícil identificarlos. Me preocupa profundamente cómo llegamos a la pobreza oculta, subterránea", resaltó Kliksberg. Es en este aspecto que el presidente del Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresaria y Capital Social de la UBA, hizo alusión a una de las regiones del país que todavía padece las consecuencias de la etapa política criticada. Precisó, de esta forma, que "en los años 90, el Norte pobre fue barrido, suprimidas las principales fuentes de empleo, privatizados salvajemente e interrumpidas las formas de transporte entre las distintas provincias, sufrió una destrucción del capital humano, social y de infraestructura fenomenal, por lo que requiere un tratamiento preferencial. Más allá que se lograron avances importantes en el NOA, queda muchísima pobreza oculta", reconoció.
Graficó que persisten en el continente, zonas en las que "se puede crecer con el PBI pero a su vez tener una gigantesca población pobre que estalla a través de conflictos y una baja total de legitimidad de los gobernantes. Crece el PBI pero una conducción económica que permanece igual en los diferentes gobiernos en manos de los sectores más eliticos (sic) de la sociedad, como es el caso de Perú, por ejemplo", afirmó Kliksberg.
Coordinación Estado-empresas
Centrando su análisis en las condiciones que presenta Argentina para hacer frente a los desequilibrios económicos señalados con anterioridad, el asesor especial de la UNESCO, estimó que "el país tiene condiciones naturales excepcionales y privilegiados recursos humanos, pero donde se debe profundizar es en materia educativa. Se necesita encontrar un camino de inversión, con un nivel de alianzas entre el sector público, empresas privadas socialmente responsables, ya que está muy baja la responsabilidad social empresaria en Argentina, lejana de la del Brasil. Confío en una sociedad civil que se movilice activamente en ayudar y ser solidaria, el país tiene un enorme potencial y las circunstancias que vienen no son fáciles porque la crisis golpeará a América Latina", advirtió.
En torno al grado de compromiso que se manifiesta en el sector empresarial en su accionar conjunto con el Estado, Kliksberg manifestó que "las empresas privadas tienen que ser mucho más responsable socialmente de lo que lo son en la Argentina. La maximización de beneficios a cortísimo plazo de la que están acostumbradas muchas empresas del país puede dar lugar a una perspectiva, donde sea legítimo lo que gane, pero tiene que proteger el bienestar colectivo".
A modo de resaltar una iniciativa que apunte en la dirección detallada, el economista mencionó que se encuentra próxima la aprobación en el Congreso nacional de una ley que obliga a todas las empresas públicas a presentar balances sociales, pues "el ejemplo lo tiene que empezar a dar el mismo sector público, con eso se otorga más transparencia y claridad ante la ciudadanía", explicó.
Finalmente, subrayó que, para alcanzar la meta propuesta, desde las firmas privadas "se deben hacer cinco cosas de manera sistemática: tratar bien al personal; juego limpio con el consumidor (productos de buena calidad y precios razonables); cuidado del medio ambiente; ser transparente (balances sociales y financieros); ayudar al Estado frente a los problemas que tiene el país (ayudar en políticas públicas como la inclusión laboral de jóvenes excluidos). El empresario debe pensar creativamente en cómo producir valor social", sostuvo Kliksberg.


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