Un nuevo y violento asalto ocurrió el jueves pasado en la ciudad. Esta vez, tuvo como blanco al local de Viviendas Bahía Blanca, ubicado en colectora Pugliese y Canadá, empresa radicada en Tandil desde marzo de 2011 y que sufrió ya tres atracos, siendo este último a mano armada.
Así lo relató Damián Rayes, representante de la empresa en Tandil, que se lamentó de que éste sea “el tercer robo que sufrimos desde que llegamos acá”.
Contó que “la primera vez fue un domingo, no había nadie, se llevaron un plasma, las computadoras y un DVD. La segunda fue en una distracción que nos llevaron también un televisor y una computadora portátil, pero esta vez ya fue un poco más violento”.
Si bien él contó que se encontraba de viaje en ese momento, sí estaba atendiendo el local la secretaria. “Entraron a mano armada dos chicos, aparentemente de 17 años, con gorritas, vestidos en forma normal. La encerraron en el baño, la tironearon un poco de los pelos, le dijeron que no salga y en cinco minutos se llevaron otra vez un plasma y algo de plata que había en la caja”.
Aclaró que “le decimos siempre a la gente que nosotros no manejamos plata -eso queremos recalcar- la empresa se maneja todo a través de depósitos bancarios, la gente tampoco quiere traer plata acá, plata grande nunca hay”.
Relató luego que los delincuentes “desparramaron papeles, revolvieron cajones, tengo una sensación muy fea, uno se siente desprotegido, apostó a esta ciudad y si bien es un mal que le está pasando a todo el mundo, en nuestro caso fue muy reiterativo, en 18 meses, 3 veces”.
Si bien informó que radicó la denuncia respectiva y el local posee seguro, más allá de lo material “que no fue mucho, te genera inseguridad, perdés la tranquilidad, empezás a ver a todo el mundo un poco como sospechoso, tantos robos reiterados te saca lo más importante que es la tranquilidad”.
La seguridad en la zona
Recordó que “en el galpón de al lado que está abandonado y creo que a 400 metros del otro lado de la colectora, a principios de año, también hubo un robo a mano armada. No sé más que eso, sí que en invierno es una zona oscura, me gustaría que se patrulle un poco más”, pero aseguró que “vamos a seguir apostando acá”.
Sobre si tiene alguna sospecha sobre si los delincuentes podrían haber sido oriundos de la zona, Rayes estimó que “nos estaban vigilando, las veces que nos entraron a robar fueron situaciones puntuales, una vez un domingo que justo se había ido la gente que nos arma las viviendas y ahora que saben que yo no estaba”.
“Fue horrible, sobre todo porque fue rápido”, expresó la secretaria, y detalló que “a mí me asustó que eran chicos, tienen armas, y con la impunidad con la que se manejan”.
Ambos recalcaron que tras este último asalto el personal policial fue rápidamente y que “se hicieron todos los pasos correspondientes”. El representante de la firma en Tandil contó que en una de las anteriores veces “se llegó a identificar a una de las personas que fue en una rueda de reconocimiento”, pero que “no prosperó, no se recuperaron los elementos. Se entiende también que la policía no puede meter preso a una persona sin toda la burocracia del procedimiento legal”.
“Mucha impotencia”
“Cuando uno lo vive en carne propia, lo que se siente es mucha impotencia, uno trabaja, pone lo mejor y en dos minutos te hacen pasar un momento feo. Más allá de lo material, creo que lo peor que te pueden robar es la tranquilidad”, insistió.
Consultado sobre la razón por la cual decidió recurrir al Diario, dijo que “no sirve callarse, sumar, que esto le llegue a quien le tenga que llegar. Si a todos los que nos pasa esto lo hacemos público creo que vamos por lo menos a ejercer un poco de presión a la persona que tiene que responder sobre esto”.
El empresario lanzó que “evidentemente esto es un tema profundo, hoy no puedo decir la culpa es de… Esto es muy amplio pero haciéndolo público creo que a alguna persona le va a llegar”, y reconoció que “conozco muchos casos de que le han robado y no lo quieren publicar por miedo, pero creo que no hay que callarse, hay que hacerlo público y ejercer presión, y a quien le quepa el poncho que se lo ponga, porque no se puede vivir así”.
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