La UCR local recordó a Hipólito Yrigoyen

Con un sencillo acto, el radicalismo local recordó ayer el septuagésimo séptimo aniversario del fallecimiento de Hipólito Yrigoyen (que, en rigor, se cumplió el sábado) en la plaza que lleva su nombre.
Referentes partidarios, miembros del Ejecutivo municipal con el intendente José Gabriel Erreca a la cabeza, concejales, el senador Juan Carlos Simón y afiliados se acercaron en la mañana de ayer al lugar donde se alza el busto al líder del centenario partido, donde se realizó el homenaje.

Las palabras alusivas estuvieron a cargo de Augusto Dal Seno, referente del Centro Regional Universitario. El joven licenciado en Ciencias Económicas trazó una semblanza de Yrigoyen, a quien calificó como "un promotor de la democracia".

Resaltó sus valores éticos y su accionar consecuente con ellos. Nacido en Balvanera, el dirigente se dedicó activamente a la política desde 1890; ocho años después ya era considerado el líder de la Unión Cívica Radical, al cual no veía como un partido sino como un movimiento. "Su estrategia habría de basarse en tres actitudes: la revolución, la intransigencia y la abstención. (…) En síntesis, bajo la jefatura de Yrigoyen el radicalismo era la antipolítica. ¿Cuál era entonces la clave de sus éxitos? Lo fue el sentido ético que revestía la acción de Yrigoyen y los suyos", afirmó Dal Seno.

"Yrigoyen no llegó al poder para cambiar la realidad sino para repararla", marcó. "Obró así sabiamente. ¿Si es país andaba bien sobre las bases que existían, para qué desmantelarlas? Se equivocó mucho en cosas chicas; pero en las cosas importantes, en los temas de fondo que hacían al destino del país, en eso siempre acertó", resaltó el joven.

"El saldo de sus gobiernos fue una ideología consistente, popular, defensora de lo propio, sobre todo profundamente democrática e igualitaria", dijo. "Ese estado de nobleza colectiva fue creado por Irigoyen a través de muchos años de lucha, de intransigencia frente al régimen, de vida ascética en el poder o fuera de él, de atención esmerada de la cosa pública. En fin, de un estilo de gobierno sencillo, sin trastiendas", definió. Y puso de relieve que "levantar el nivel moral de todo un pueblo, para prepararlo espiritualmente para afrontar un gran destino humano. Ese fue el triunfo de Yrigoyen, su mejor realización".

Antes de finalizar, integrantes de la Comisión de la Mujer colocaron una ofrenda floral. El cierre el correspondió a Marcos Conti, quien alentó a sus correligionarios a continuar la senda del líder.

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