La CGT local se aferró a la continuidad del PJ tras el ninguneo en las listas y la crisis moyanista

El líder camionero enfrenta un embate desde el kirchnerismo y la central de Mendoza buscó acercarse a la Casa de Gobierno y se diferenciaron de Moyano evitando la confrontación.

Mientras el camionero Hugo Moyano confronta con el kirchnerismo y resiste al frente de la CGT el más fuerte ataque de los últimos años, la conducción local de la central obrera optó por alinearse en el partido del gobierno a pesar de que sus dirigentes fueron ninguneados en el reparto de candidaturas y hasta de algunos espacios que había ganado en la gestión de Celso Jaque.

Hoy, algunas piezas claves del movimiento obrero provincial asisten invariablemente a los actos de campaña de Francisco Paco Pérez, candidato a la Gobernación por el PJ, sin facturas de los costos pagados en la puja interna del partido. Sobran las muestras de la realidad que corroboran la pérdida de espacios de poder del sindicalismo, frente al avance nuevos grupos políticos, como la agrupación La Cámpora, apadrinada a nivel nacional por Máximo Kirchner.

Rodolfo Calcagni, secretario general de CGT oficialista de Mendoza, fue derrotado sin apoyo partidario en la interna por la Intendencia de Luján y en los cargos para la Legislatura no entró ningún postulante auspiciado por el movimiento obrero.

Dante González, el único candidato de origen gremial en las listas del peronismo, se ubicó en el tercer espacio de la lista de diputados nacionales gracias a su estratégica vinculación con el poderoso Julio De Vido, ministro de Planificación Federal, tejida desde su rol de secretario general del gremio de Petroleros Privados de Mendoza. Nada tuvo que ver la CGT de Mendoza ni la central nacional bajo el mando de Moyano para que el petrolero fuera designado en la lista que armó la presidenta Cristina Fernández sin condicionamientos de la dirigencia peronista provincial.

En la Legislatura no habrá ingresos de dirigentes de extracción sindical el 10 de diciembre, cuando se renueven la mitad de las bancas de Diputados y Senadores. Mientras, entre los salientes de la Cámara Baja se anota el sindicalista sureño Luis Orbelli, quien se mantuvo durante mucho tiempo separado del bloque oficial del PJ pero después trató de mantenerse con posibilidades de renovar su banca en la estrategia del oficialismo, aunque no tuvo éxito.

Al mismo tiempo que la CGT fue dejada de lado a la hora de conformar las listas, la agrupación que más beneficios obtuvo fue la ultrakirchnerista La Cámpora, que –sin una catástrofe de por medio- de no tener nada pasará a contar desde diciembre con dos diputados provinciales y una banca en la Cámara Baja del Congreso. Marina Femenía y Lucas Illardo van en el primer y segundo lugar para Diputados provinciales del tercer distrito (Godoy Cruz, Luján y el Valle de Uco), mientras Anabel Fernández Sagasti es la segunda candidata a diputada nacional, detrás de Guillermo Carmona y delante del petrolero González.

En la gestión provincial de Celso Jaque el movimiento obrero tuvo mucho mayor protagonismo en la defensa del gobierno que La Cámpora, cuyos dirigentes y militantes se sumaron al armado provincial del PJ después de que dos de los suyos fueran incorporados como candidatos a la Legislatura. Y de entrada la CGT recibió un trato preferencial del mandatario provincial, quien dejó en manos de Héctor Salcedo, un delfín del pope del sindicato de trabajadores de estaciones de servicio, José Escoda, el control de la Empresa Provincial de Transporte.

El poder sindical dentro del gabinete provincial se consolidó con el desembarco del hoy juez de la Corte, Mario Adaro, en el Ministerio de Gobierno. El ex funcionario contó con el empuje del sindicalismo y con posterioridad integró a la estructura ministerial a la pata cegetista, con el nombramiento de Ariel Pringles, de Judiciales Federales, al frente de la subsecretaría de Relaciones Institucionales de la cartera, cargo que aún conserva.

Sin embargo, en conjunto con la definición que dejó sin candidatos al núcleo duro de la CGT de Mendoza, Salcedo dejó de ser pope de Troles, justo cuando se definía la incorporación del nuevo Metrotranvía Urbano a esa dependencia, para recluirse como funcionario de la Subsecretaría de Trabajo.

En la campaña de los candidatos oficialistas, el líder provincial de la CGT –el colectivero Calcagni- no hizo acto de presencia, a diferencia de los dos operadores más activos que tiene hoy la central en la provincia: Pringles y Claudio Díaz, del Sindicato de Trabajadores Viales. El primero es a Calcagni lo que el judicial Julio Piumato es a Moyano, mientras que el rol del segundo sería equiparable al de Omar Viviani, de los peones de taxis, en la CGT nacional.

Bajo la conducción de la provincia de Celso Jaque, el sindicalista con mayor llegada al cuarto piso de la Casa de Gobierno fue Escoda, no el secretario general cegetista Calcagni, quien incluso protagonizó una de las protestas más fuertes contra la gestión del malargüino dejando un día completo sin transporte público al Gran Mendoza en una protesta que fue sospechada de contar con el apoyo de los empresarios dueños de los micros.

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