La campaña algodonera --por lo que se observa en los campos-- repetirá su anómala condición debido a que no se han respetado las fechas de destrucción de rastrojos y siembra que están indicadas con el propósito de controlar la presencia del picudo.
Los datos indican que siguiendo la línea de la ruta nacional 95 se han sembrado algo más de dos mil hectáreas con algodón sin la normativa del Senasa, que dispone para esta zona de la provincia el 15 de octubre como fecha de inicio de la nueva campaña.
Pero no solamente el centro y norte chaqueño adelantaron la siembra, ya que también lo hicieron las otras regiones, inclusive aquellas que deberían comenzar el 1 de noviembre, lo que se traduce en una cantidad por ahora incontable de hectáreas cultivadas con el textil.
En este marco, en el transcurso de esta semana se reunió la comisión zonal de lucha contra el picudo de Sáenz Peña, conformada como el en resto de la provincia por funcionarios profesionales de las ciencias agrarias y productores. En el encuentro todos coincidieron en el hecho de que los algodoneros deben ser responsables y cumplir con la fecha indicada para destruir el cultivo.
Hubo discrepancias entre funcionarios y técnicos y productores en lo relacionado con el tiempo de siembra, aunque se propone al Senasa que se flexibilicen las fechas de inicio del cultivo.
“En un principio las directivas establecían aplicar la normativa con las advertencias correspondientes al productor hasta llegar al punto de destruir los nuevos sembrados de algodón, pero en virtud del gasto que se realizó y considerando que ésta es no es mala fecha para la siembra, con la suma de las lluvias que nos beneficiaron; la proposición es la de poner énfasis en el monitoreo del control del picudo”, señaló el ingeniero agrónomo Pablo Marconich que se desempeña en la Cooperativa Sáenz Peña y que coincidió con varios otros de sus colegas en defender la decisión del productor “con el compromiso de realizar en conjunto los trabajos de control indicados”.
“La propuesta es colocar trampas y seguir de cerca esos primeros lotes sembrados con algodón para que la plaga no se convierta en incontrolable”, remarcó Marconich.
Controlar sin destruir el cultivo
Los pocos productores presentes en la reunión y los profesionales de la agronomía insistieron, ante las autoridades del Senasa y del Ministerio de la Producción, que “perfectamente se puede controlar al insecto sin tener que llegar a la drástica medida de destruir lo cultivado”.
“Haciendo un buen trabajo de monitoreo y realizando las aplicaciones de insecticidas en tiempo y forma, creemos que sería controlable. Entendemos que sería más beneficioso concretar toda la batería de consejos de control que esperar una lluvia tardía que nos juegue una mala pasada”, coincidieron.
Ante esta situación, según lo manifestó el ingeniero Marconich “se solicitó al Senasa ver la posibilidad de flexibilizar la fecha indicada para la siembra, debido a que si ocurren años con buenas condiciones climáticas, como está sucediendo, el productor no querrá dejar pasar la posibilidad de sembrar temprano”.
“Sabemos que la concentración de fechas fue normada para un control del insecto, pero la realidad dice que el productor si tiene humedad apostará a la siembra y eso hay que considerarlo”, subrayaron los algodoneros de la zona.
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