Si las lluvias llegan a tiempo, el campo recuperará su dinámica

SAENZ PEÑA (Agencia) - La promesa de lluvias para los próximos días, según lo indica en su pronóstico el Servicio Meteorológico Nacional, permitiría que el campo recupere la dinámica de siembra tanto en los cultivos extensivos como en los de pequeña escala.
Para el girasol atentos están los productores a lo que pueda suceder con el clima en lo que queda de esta semana para decidir si dan continuidad a la campaña, mientras que los horticultores esperan precipitaciones pluviales para comenzar con la siembra de la colección estival.

La prometedora campaña de girasol que se inició con las últimas lluvias registradas hace casi dos meses atrás, con la pérdida de humedad del perfil del suelo pareciera quedará en un anhelo. La fecha recomendada para la siembra de la oleaginosa está pronta a vencer ya que se considera que después del 15 de septiembre el período no es el óptimo para la implantación del grano.

Con la imposibilidad de dar continuidad a la campaña girasolera, no son pocos los productores que nuevamente analizan la posibilidad que habían descartado hace unos meses atrás: algodón. Por estas horas los números relacionados con el textil vuelven a ser detalladamente analizados por los chacareros que tenían los lotes listos para el girasol, cultivo al que se le cierra la ventana de siembra.

Ante esta posibilidad, el alerta lo dan ahora los entes de sanidad vegetal que recuerdan que la implantación de algodón tiene determinadas fechas en toda la provincia. La advertencia surge ante la posibilidad que existe que se repita la misma situación que en la pasada campaña en la que el agricultor comenzó a cultivar con las lluvias de septiembre, sin respetar lo establecido en el marco de la lucha contra el picudo.

Sembrar en fecha

“A los agricultores que están proyectando la posibilidad de sembrar algodón con las primera lluvias que se sucedan, aún antes de octubre que es el mes en el que van habilitando las fechas, les pedimos que se respete lo reglamentado por el Senasa”, pide el ingeniero Julio Gonzalez, coordinador nacional del Programa de Lucha contra el Picudo del Algodonero.

El profesional que trabaja en toda la zona algodonera, fundamenta el pedido en el hecho de que “el vacío sanitario entre la cosecha y la siembra busca dejar sin alimento a la plaga para que muera o llegue debilitada a la nueva campaña”.

“Los productores suelen hacer varias conjeturas con relación al clima y su efecto sobre el picudo, todo lo que no es válido ya que ni las muy elevadas temperaturas ni los días de helada afectan su ciclo de vida”, aclara González, enfatiznado que “la plaga sobrevive a temperaturas extremas.

Otras alternativas

En el caso de las pequeñas extensiones de tierra, que contabilizan algo más de setecientos productores en el departamento Comandante Fernández, desde la Agencia del INTA de Sáenz Peña el agrónomo Juan Tannfeld comenta que “aumentaron las consultas de los minifundistas por otras opciones de producción que les permitan evitar el cultivo del algodón”.

“Aquella situación que se observó hace diez años con el cambio de las hortalizas por el algodón, ahora se está revirtiendo. Hace una década atrás se perdieron muchos horticultores ya que la falta de agua y de asistencia al sector los había hecho reconvertirse al textil; esos que en su momento pasaron al sector algodonero ahora lentamente están buscando otras opciones”, dice el técnico del INTA.

En este sentido, considera el agrónomo que “el pequeño productor está volviendo a pensar en diversificar las actividades en su tierra porque el algodón, con el problema del picudo, le resulta un cultivo de muy elevado costo”. “El algodón hoy no es una alternativa rentable para el minifundista”, sentencia.

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