Tras varios días de intenso y sofocante calor, con una sensación térmica que llegó a trepar a los 39 grados, la lluvia de la madrugada de ayer trajo un poco de alivio a los formoseños, que desde comienzos de la semana vivieron lo que parece será la antesala del verano que les espera.
Para el fin de semana, la inestabilidad y la posibilidad de lluvias y tormentas estarán presentes desde la tarde-noche del sábado y se extenderán hacia el domingo, que se presentaría inestable con probabilidad de precipitaciones aisladas y una temperatura que se ubicará entre los 17° y 24° aproximadamente.
Saldo
Como ocurre toda vez que se produce un fenómeno de estas características, nuevamente la tapa del desagüe pluvial ubicada en la intersección de las transitadas calles Almirante Brown y Coronel Bogado se levantó varios centímetros ante la presión y el caudal de agua que circulaba debajo de ella.
Esta situación provocó más de una brusca maniobra por parte de los conductores que venían circulando por la continuación de la calle Rivadavia -ya en el corazón del barrio San Miguel- al intentar doblar hacia la izquierda, porque en el lugar no había ningún tipo de señalización que advirtiera la situación.
La tapa se elevó y quedó varios centímetros por encima del pavimento y se encuentra justo en el ángulo de giro, a poco menos de un metro del cordón, y como consecuencia de la gran cantidad de agua que se acumuló se encontraba prácticamente oculta bajo el agua que fluía de manera descontrolada.
Vecinos del barrio Eva Perón, que viven en las proximidades de la avenida Soldado Formoseño y que se encuentran sobre las colectoras, una vez más se toparon con la enorme laguna que se forma sobre la calle cuando llueve.
La falta de mantenimiento de los desagües del sector como así también el estado actual de la cinta asfáltica hicieron que se forme una enorme pileta de barro y agua que va de cordón a cordón y que tras el paso de los vehículos avanza por sobre los parterres, desagües cloacales a cielo abierto hasta incluso las mismas viviendas de manos de las enormes olas que se forman y la gran cantidad de agua que se acumula.
La preocupación de los vecinos no sólo se limita a los inconvenientes que tienen para movilizarse por el lugar sino por los riegos que esta situación genera.
Sobre la cinta asfáltica se formó un enorme bache de más de cinco metros de largo, que cuando llueve queda tapado por completo y sólo es tenido en cuenta por quienes habitualmente circulan por el lugar y conocen su presencia; no así por aquellos que no son del barrio y que corren el riesgo de caer en él, cuando no sufrir un accidente de tránsito.
REFSA
Sin bien la fuerte lluvia de la madrugada de ayer no dejó daños mayores, varias cuadrillas de REFSA trabajaron intensamente en respuesta a decenas de vecinos afectados por algunas voladuras de cables y por transformadores saturados.
Esto es así, que debido al intenso calor que se registró el miércoles, las cuadrillas de reparación de la empresa de energía eléctrica estuvieron altamente solicitadas durante toda la jornada, llegando a su punto límite una vez que se desató la lluvia.
Cortes de luz de hasta una hora, baja tensión y voladura de cables se registraron en algunos barrios de la ciudad, problemas que fueron solucionados efectivamente mediante las cuadrillas de REFSA que acudieron dando respuesta a los llamados de los consumidores.
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