Y la lluvia de pétalos volvió a bendecir la ciudad

Y la lluvia de pétalos volvió a bendecir la ciudad
Ayer al mediodía, Comodoro Rivadavia revivió una de sus tradiciones de cada 8 de Diciembre, la lluvia de pétalos que desde hace más de 20 años se realiza en la ciudad. El Santuario del Mar y la Paz, del Movimiento de Schoenstadt sobre avenida Ducós fue el punto donde se reunieron los fieles para compartir ese momento.
El Día de la Inmaculada Concepción es la fecha elegida cada año para dar continuidad a esta fiesta popular de fe. Con el empuje de Mirtha Munuera y el acompañamiento de cientos de personas, artistas y autoridades, se realizó la ceremonia que consiste en una lluvia de bendiciones que cae en forma de pétalos, a la orilla del mar.

Una larga historia

Si bien se trata de la XVIII edición, este acto para honrar la Santísima Virgen María nació dos décadas atrás. Hubo años en que por omisión de algunos, pasaron sin este acto, pero esta vez con las voluntades de muchos que entienden que no hay que perder las tradiciones, se volvió a vivir.

Tal como rescató Munuera, los pétalos llegaron desde las casas pero también de florerías que colaboraron y fueron bendecidos por el padre Juan Corti, el viernes último. El pesebre viviente que representan los integrantes del grupo de danzas Revivir volvió a decir presente, junto a San Nicolás, que llamaron la atención de grandes y sobre todo de los chicos.

Anhelos personales y deseo colectivo

Los pedidos de cada uno, se fueron sumando y llegando a un pedido colectivo, el de paz, que encierra los anhelos de todos los que se acercaron para pedir y también para agradecer por las bendiciones recibidas.

Por eso, justo al mediodía cuando comenzó la lluvia desde lo alto de la escalera más alta que tienen los Bomberos Voluntarios, cientos de personas respondieron con los brazos en alto y las manos abiertas para recibir esos pétalos cargados de esperanza, de fe, de amor.

Desde el mar, el guardacostas de Prefectura Naval Argentina acompañó lanzando bengalas en adhesión a este encuentro que la ciudad no quiere perder.

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