Los departamentos más afectados por el agua fueron 25 de Mayo y Caucete. En tanto, la piedra azotó la producción de vid en Casuarinas. En la comuna de Rawson, tres viviendas se vieron afectadas con derrumbes por las inclemencias del tiempo.
La torrencial lluvia de la noche había provocado hasta el momento algunas filtraciones en las precarias viviendas, pero de fácil solución. Pero algunos minutos después la creciente provocó un lago en todo el lugar. “Lo peor es que se derrumbaron los pozos negros y si caminamos por el frente de la casa nos podemos caer”, contó Graciela Ahumada, vecina del barrio Ferrocarril, frente al asentamiento. “Nosotros al estar en alto pudimos sacar el agua de las casas. Aunque tuvimos que poner tierra en la puerta para que el agua no vuelva a entrar”, añadió.
Pero el problema no quedó ahí. Mientras los vecinos trataban de sacar a los más pequeños del lugar y refugiarlos del agua, la tierra se sacudió. En primera instancia tembló sobre las 8.33 con una intensidad de 4,5º en la escala de Richter y dos minutos después, un segundo movimiento de 5,3º estremeció a los vecinos de Pie de Palo, ya que el epicentro fue al sur de la localidad, según informaron desde el INPRES.
“Fue muy feo, sobre que la tierra está blanda y pisábamos con cuidado para no caernos, se nos movió todo”, contó Dalinda, quien reconoció que en esos momentos tuvo miedo.
Para brindar ayuda a los habitantes de la zona el intendente de Caucete Juan Elizondo envió un camión con tierra para poder armar una defensa en la zona y evitar el ingreso de creciente nuevamente. Además se comprometió a buscar un terreno para que las familias puedan construir en otro lugar.
Desde el Ministerio de Desarrollo Humano, Daniel Tripolone, a cargo de la Dirección de Emergencia Social, indicó que desde primeras horas de la mañana de ayer se trabajaba en toda la provincia para conocer en detalle cada situación. “Las zonas más afectadas son en 25 de Mayo en el asentamiento Del Bono, donde habitan alrededor de 120 familias, y Caucete. En ambos casos no hay evacuados”.
La subsecretaria Financiera del Ministerio, Marcela Villena, sostuvo que los departamentos Ullum, 25 de Mayo y Caucete recibieron ayuda de fondos de emergencia para hacer frente a la situación. “En el caso de necesitar ayuda por algún daño en las viviendas a causa de las lluvias, las personas deben acercarse al primer piso del Centro Cívico en Dirección de Asistencia, para poder conocer el caso y brindar ayuda correspondiente”.
El ministro Daniel Molina gestiona en Buenos Aires para poder brindar ayuda en la emergencia climática que presenta la provincia.
El temporal que se desató también en el Gran San Juan no fue lo único que perjudicó a varias familias de la villa Santa Rita, en Rawson. El agua en el suelo y la humedad penetrada en las paredes de las casas de barro no pudieron soportar los fuertes sacudones sísmicos que se percibieron en la provincia.
“Yo estaba trabajando y me vine a mi casa porque algo malo presentí. Cuando llegué mis cuatro hijos estaban asustados porque los palos del techo de su pieza se cayeron sobre la cucheta”, declaró Lorena Rodríguez, que vive sobre calle Sapiola. Luego imploró por una vivienda digna: “Yo no quiero que me den más nylon ni palos; quiero una casa. No pido que me la regalen. Yo trabajo y algo puedo juntar para pagarla, pero la casa la necesito ahora”.
La desgracia también la padecieron sus vecinos de al lado. La señora Carina Guerra y su esposo vieron cómo una pared de su cocina se desplomó por completo y el resto de las paredes quedaron agrietadas. “Tengo cuatro hijos varones y uno de ellos es celíaco. Yo trabajaba pero en este último tiempo me he enfermado y no puedo trabajar. Pero yo quisiera tener una casa que no se llueva ni se derrumbe. Hace años que todos los vecinos venimos pidiendo una vivienda pero los intendentes anteriores nos han ignorado”, expresó Guerra.
Otra familia afectada de la villa Santa Rita fue Liliana Reyes. En su vivienda dos paredes totalmente húmedas quedaron agrietadas por el sismo y en una de las habitaciones el techo debió ser apuntalado.
Apenas ocurrido el siniestro, el intendente Juan Carlos Gioja se hizo presente en el lugar y se comprometió con los vecinos a gestionar la construcción de nuevas viviendas con la ayuda de la Provincia para dar una verdadera respuesta estructural a las 26 familias que componen la villa Santa Rita.


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