Vecinos afirmaron que Hernández utiliza a empleados para tareas particulares; que firmaron recibos escritos con lápiz; y otras anomalías.
Fotos ver Imágenes del día
DIERON SU VERSIÓN. Vecinos de Colombres visitaron LA GACETA junto a su abogado, Gustavo Morales (izquierda), y dispararon contra Hernández. LA GACETA / FOTO DE FRANCO VERA
ampliar foto ampliar | DIERON SU VERSIÓN. Vecinos de Colombres visitaron LA GACETA junto a su abogado, Gustavo Morales (izquierda), y dispararon contra Hernández. LA GACETA / FOTO DE FRANCO VERA
En Colombres, todos hablan de la polémica que tiene como protagonista al comisionado rural del pueblo, Daniel Hernández. Mientras algunos insisten con darle su apoyo (fue reelecto hace menos de tres meses con el 52% de los votos), otros agregaron más denuncias en su contra.
Ayer, un grupo de vecinos (entre los que había personal de la comuna) visitó LA GACETA para relatar supuestas irregularidades en la oficina pública. Según ellos, hay empleados que son obligados a realizar trabajos particulares para Hernández; sus aportes jubilatorios jamás llegaron a ser depositados en el Anses; un hombre afirma que fue echado por oponerse a firmar un recibo de sueldo en blanco, y una mujer dice que la despidieron por negarse a colaborar en los comicios de 2009 para diputado nacional.
Hernández asumió por primera vez en 1999. Cuatro años después, su lugar fue ocupado por su hermano, Miguel Hernández. Luego, Daniel volvió a tomar las riendas del pueblo en 2007, y recientemente fue reelecto.
Hace dos semanas, el Tribunal de Cuentas notificó al delegado y a la secretaria de la comuna, Marta Casaballe, sobre el inicio de un juicio de cuentas, debido a que se designó personal en 2008 sin notificar al Poder Ejecutivo, como indica la norma. La erogación irregular, según el ente de contralor, asciende a $ 368.910 en dos meses. Hernández y Casaballe, ahora, tienen la oportunidad de justificar ese gasto. De lo contrario, deberán responder con su patrimonio.
Además, el comisionado fue cuestionado por varios vecinos, ya que cada semana les entrega dinero a quienes lo necesitan. Según los comentarios, muchos de los beneficiados firman libramientos de pago en blanco, reciben entre $ 50 y $ 200, y luego ese casillero es rellenado con otros montos. Hernández asegura que todo está en regla, y que se trata de un plan de emergencia laboral, ya que estos meses la actividad económica se paraliza en Colombres. "Si por la cuestión social tengo que demorar las obras, lo hago", indicó.
Ahora, para colmo, varios vecinos denunciaron supuestas anomalías en la administración de su pueblo, situado 10 kilómetros al Este de la capital.
Los casos
Luis Cristian Agüero, de 27 años, afirma que lo echaron porque comenzó a hablar sobre irregularidades. "Después volvieron a tomarme, pero me enviaron a San Pedro y a San Antonio, donde me pagaban pero no me asignaban tareas. Entonces hice una denuncia. Y, mientras buscaba pruebas, me di con el caso de un jubilado de 69 años que fue tomado en la planta permanente de la comuna", afirmó Agüero, quien advirtió sobre esto al Tribunal de Cuentas. El organismo confirmó esta situación, pero archivó el expediente por considerar que se trata de "cuestiones propias de otra competencia".
Además, Agüero relató que en 2007, durante la gestión de Miguel Hernández, le ordenaron que pintara la casa de los padres del comisionado rural. "A los empleados de la comuna los utilizan para tareas así. Algunos cobran un contrato o un plan y los mandan a manejar los tractores para su finca. Su empleada doméstica, por ejemplo, cobraba en un tiempo en la comuna", aseveró.
Ramón Antonio Rodríguez también fue echado, y afirma que fue consecuencia de haberse opuesto a una práctica irregular. "Entré a la comuna en 2006 para tareas de limpieza, con un sueldo de $ 150. Cuando firmaba los recibos, veía que el monto estaba escrito en lápiz. Pregunté por qué, y me pusieron excusas. Una vez agarré una lapicera y escribí la cifra. Al poco tiempo me llamaron por teléfono para decirme que quedaba sin trabajo", dijo el hombre, de 30 años.
Juan Rivero se desempeña en la comuna, y contó que la situación es preocupante. "Hernández se aprovecha mucho de la gente", dijo. Y agregó que realiza tareas de limpieza sin los elementos necesarios.
Norberto Chávez, de 63 años, está preocupado, pues comenzó a prestar servicios en la comuna en 1999. "Pero en la boleta me reconocen solo seis años. No sé qué hicieron con mis aportes", dijo el hombre. Otra vecina que se mostró preocupada es Valera Vanesa Mohamed. "Mi caso es diferente, porque yo firmaba una boleta como transitoria, pero no cobraba nada porque sólo me permitían utilizar la obra social. Después pedí que me asignaran tareas, y entonces sí me dieron un salario", indicó. Sin embargo, tras las elecciones para diputado nacional, en 2009, ella quedó desocupada. "Hernández nos pidió que ayudáramos en la campaña. Como me negué, me llamaron para decirme que estaba despedida. La explicación que me dio fue que iba a darle ese dinero a gente que tuviera menos recursos. Yo le contesté que, con ese criterio, entregara todo lo que ganó. Y me dijo que ese no era mi problema", aseveró la mujer, muy molesta.
El grupo de vecinos, además, trajo copias de diferentes denuncias que fueron realizadas contra las autoridades de la comuna. Según afirman, se alquiló por $ 5.500 una camioneta que jamás fue utilizada por la repartición; se utilizó el nombre de una anciana para facturar un subsidio de $ 200 que no cobró; y se reparten bolsones de comida en el camión recolector de basura.
Así, esta semana que comienza promete ser "caliente" en Colombres. En las calles, algunos apoyan a Hernández y rescatan la ayuda que reciben; otros lo cuestionan por su forma de conducción. Mientras tanto, las denuncias continúan lloviendo.
Comentá la nota