Aunque la mitad de los franceses lo apoyan, los diarios de Europa rechazan sus políticas.
Es el frente doméstico el que mira el presidente francés y no la furia y desmentida de la UE ante la supuesta solidaridad de los jefes de Estado declamada por Sarkozy, pero desautorizada por sus pares, encabezados por la alemana Angela Merkel.
Su único aliado es el italiano Silvio Berlusconi en su campaña por la expulsión de los gitanos a Rumania y Bulgaria.
Ante el aluvión de críticas de la prensa europea e internacional , en el palacio del Elíseo revisaban la opinión pública francesa. Exactamente un día después de la cumbre en Bruselas y del violento intercambio entre Sarkozy y José Manuel Barroso, el presidente de la Comisión Europea, que defendió a la comisaría Viviane Reading en sus acusaciones a Francia de violar el derecho europeo de libre circulación de sus ciudadanos, como son los gitanos. Francia ya ha deportado a 8000 gitanos a Bulgaria y a Rumania, acusándolos de residencia ilegal en el país.
El estado de opinión de los franceses era más que esperado por el gobierno.
Un 56 por ciento de la población apoya a Sarkozy en el conflicto que mantiene con la Comisión Europea a causa de los gitanos. Un sondeo de Opinión Way, que se publicó en el diario oficialista Le Figaro, muestra que la derecha y la extrema izquierda desaprueban la decisión de la Comisión de llevar a Francia a la Corte Europea de Justicia. Entre ellos, el 62% no tienen tendencia política; el 83% son simpatizantes de la oficialista UMP; el 91% simpatiza con la extrema derecha y el 59% con la extrema izquierda. Entre los que lo apoyan la posición de Sarkozy, el 59% son de extracción obrera. El 61% de los socialistas y el 69% de los Verdes son los que aprueban la intervención de la Comisión Europea para hacer respetar los derechos de libre circulación, que rigen para todos los ciudadanos del bloque.
Mas allá de estas cifras, la prensa francesa y europea están escandalizadas con la actitud del presidente Nicolás Sarkozy y sus dos ministros, Eric Besson y Pierre Lelouche, por sus discursos populista electoral de cara a los comicios presidenciales del 2012.
Los periodistas alemanes fueron los más duros para juzgar la conducta de Sarkozy en Bruselas, tras recalcar la desmentida de Angela Merkel sobre que expulsaría también ella a los gitanos de su país. El Frankfurter Allgemeine Zeitung habla de una “verdadera pérdida de control de Sarkozy”. “La crisis de los Roms es un caso de escuela de debilidades del método Sarkozy”, explica el diario. Y advierte: ”El turbulento presidente, que salta de una crisis a otra, es un hombre de golpes mediáticos, un oportunista de proyectores. Pero el método está muy usado. Y deja al gobierno en una verdadera crisis existencial”.
“¿Qué le pasa a Sarkozy?”, se pregunta el sensacionalista Bild, mientras el italiano La Repubblica previene a su gobierno: ”La verdad: detrás de la Francia de Sarkozy está la Italia de Bossi y Berlusconi. Si lo dejamos hacer a París –ha dicho la Comisión–, Italia adoptará medidas aún más drásticas” contra los gitanos”. A su vez, el poderoso La Stampa fue lapidario en sus críticas. Dijo que Sarkozy “perpetúa” la especialidad francesa, que es “la puesta en escena hipócrita” mientras es tan arrogante que no soporta “ ninguna clase de injerencia”.
Los diarios británicos, que publicaron ampliamente la asociación que la comisaria europea de Justicia, Viviane Reading, hizo entre la expulsión de los gitanos y las imágenes del nazismo en la Segunda Guerra Mundial, fueron devastadores con Sarkozy.
“Ellos (los gitanos) son los más pobres de los pobres, con un nombre que los condena a la discriminación. Esos que explotan políticamente a sus víctimas sin fortuna deberían sentir vergüenza”, advirtió con un comentario demoledor el diario The Independent.



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