Las calles de tierra de General Pico se convirtieron ayer en un lodazal, que se extendió por diversos barrios, dejando expuestos el mal mantenimientos de esas arterias. Según datos oficiales, en la ciudad se registraron algo más de 20 milímetros de lluvia durante la madrugada y mañana del viernes, suficiente cantidad de agua para dejar las calles casi intransitables.
Muchas familias optaron por no moverse del hogar ante la imposibilidad de trasladarse en motocicleta -el medio de movilidad más usado- y la negativa de los remises de ingresar con los vehículos a determinadas calles. Las personas con compromisos impostergables, debieron acudir a la ayuda de vecinos o trasladarse hasta la Circunvalación para poder abordar un vehículo, que lo traslade hasta el centro.
La situación de calles anegadas de agua no fue privativa de los barrios de casas sociales. En una recorrida por otros sectores de Pico, más céntrico o poblados con otra infraestructura, también se pudieron ver las calles tapadas de agua, como si se tratara de lagunas. En inmediaciones de las calles 20 y 113, y arterias cercanas, la lluvia tapó las calles. Los vecinos, además, reclamaron por la cantidad de pozos, uno al lado del otro, que sacudían a los automóviles.
Quejas.
El lodazal también se extendió hacia el oeste de la ciudad, donde las calles de tierra mostraron su peor faceta, con gruesos huellas dejadas por camiones y camionetas. Allí, también los vecinos tuvieron muchas dificultades para salir de sus hogares. El ingreso a las escuelas de barrios fue otro de los puntos con dificultades. Llegar, por ejemplo, a la escuela 64 obligaba a padres, docentes y alumnos a un esfuerzo extra, ya que el pavimento quedó a 150 metros de la institución. Se pudo saber, que al igual que en días similares de mal clima, la ausencia a clase fue importante.
Las quejas de los vecinos replicó durante toda la mañana de ayer en llamadas telefónicas, que reclamaron a las autoridades municipales mayor compromiso con el arreglo y mantenimiento de las calles de tierra. Según lo manifestado por el ex intendente, Jorge Tebes, durante su primer mandato al frente de la comuna piquense se habían alcanzado a pavimentar 430 cuadras. La cifra fue una de los datos que siempre se destacó en su gestión. Aún así, por la extensión del ejido urbano y el emplazamiento de nuevos barrios, quedan muchas arterias que son de tierra.
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