Por Ricardo Carossino. El intendente de Avellaneda llamó a Oscar Laborde, un hombre cuestionado por una gestión considerada “pésima” por La Juan Domingo. El problema de Ferraresi es blindarse para sobrevivir si no hay “re-re” de Cristina.
El hecho, si bien no pasó de las páginas locales como estas, dejó bastante tela que cortar, sobre todo por los distintos escenarios que se plantean en torno de este ex jefe comunal que tiene un pasado de gestión que ha merecido ríos de tinta para las críticas.
Ahora, en una movida si se quiere hasta provocativa para La Juan Domingo, el intendente avellanedense, Jorge Ferraresi, sacó un as de la manga y convocó al sector del aliancista para formar parte de su gabinete.
Cuesta entender una movida de este tamaño en términos de correlación de fuerzas, porque si Ferraresi se ha atrevido a ir contra su mentor, el senador provincial Baldomero “Cacho” Álvarez de Olivera, cabía imaginar que su “poder de fuego” tenía un sentido próximo a lo propio, pero esta colocación aliancista demuestra que Ferraresi aún no termina de consolidar tropa propia.
En términos de acuerdos de gobernabilidad, tampoco cierra que el labordirsmo pueda ser un sector necesario.
Un ex PC como Laborde tampoco ha sabido construir un espacio de poder acorde a un territorio como el de Avellaneda, atravesado por el peronismo ortodoxo desde hace décadas.
No es de extrañar que desde Olivos le pidan a Ferraresi muchas muestras de amor, sobre todo si el año que viene tienen que bajar obras, como esperan en el ferraresismo.
El hombre de la noticia es Hernán Fernández y Mayán (un ex concejal del Frente para la Victoria –FPV-), que se quedó con el Consejo de de Participación Ciudadana.
En esta línea de Unidos y Organizados (UyO) va Ferraresi, como piden en el cristinismo: Laborde; el intendente de Quilmes, Francisco “Barba” Gutiérrez, y el diputado nacional Edgardo Depetris.
Ahí van cerrando los espacios y agrupaciones que intentan blindar a Ferraresi para que la ortodoxia de Álvarez (cercano a los protagonistas de la foto de José Ignacio Rucci) no haga retumbar la estructura cristinista.
Ferraresi cuenta ahora con una escalera real de La Cámpora, Kolina, el Movimiento Evita, Uy O, el Nuevo Encuentro y otros espacios minoritarios que se encolumnan a su vez en la figura del vicegobernador bonaerense, Gabriel Mariotto.
Que a nadie le quepa la duda que este es el ADN de lo que se vendrá en la lista de concejales que armará Ferraresi, sin tener que consultarle nada a Cacho Álvarez, a menos que haya un llamado telefónico de último momento, como para fumar una pipa de la paz momentánea y el senador logre colar algún nombre como para no rifar su poder, a menos que el gobernador Daniel Scioli (como se prevé) se lance con una lista propia para el año que viene.
Con esa tropa, Ferraresi intentará desde este momento hacer con Álvarez lo que Néstor Kirchner hizo con Eduardo Duhalde: plancharlo y sacarlo de la pelea.
Del otro lado estará toda la experiencia de Álvarez, que tiene un as en la manga también y es la no re-re de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Diario del Sur del GBA consultó a un cercano a Ferraresi, y se le trasladó la duda del operativo “re-re”, y el hombre fue contundente y brutalmente honesto: “Si Cristina no vuelve a ser candidata estamos en problemas”.
La “re-re” de Cristina es el objetivo de todo el kirchnerismo para sobrevivir, sobre todo, en estos tres años que se vienen.
Con una Presidente sin posibilidad de ser nuevamente electa, el bastión Nacional y Popular estará a merced de todo el peronismo.
Algunos alientan la intención de que entre la centro izquierda y la centro derecha no peronista se repartan el 45 por ciento que dejará Cristina si no vuelve a competir, pero un peronista que logre aglutinar la base electoral del kirchnerismo, más los extrapartidarios, más un poco de consenso entre los independientes, podría poner en jaque al cristinismo en el país, en la provincia de Buenos Aires y en Avellaneda, claro. Esto lo sabe Ferraresi, o por lo menos lo evalúa, o por lo menos lo imagina, aunque por el momento es un tema tabú.
Para no quedar rengo, por falta de una espalada con futuro, la consolidación de su espacio local es fundamental, única tabla de salvación política para aguantar las mareas que podrían venirle encima, y Laborde, curiosamente, pasó a ser parte de esa tabla.
El primero en ironizar sobre el arribo del ex casco blanco al Ejecutivo de Avellaneda fue el concejal del GEN Damián Paz, que hizo uso de una retórica orientada a la parodia cuando expresó: “Me alegro que Laborde pueda abrazarse con Ferraresi y canten juntos la marcha peronista”.
“De a poco van llamando a todos los que fueron funcionarios de Laborde (y se rió). Pero hablando un poco más en serio, no sé cuál es la función que van a cumplir porque teóricamente siempre estuvieron en contra de ‘Cacho’ Álvarez y Ferraresi y no sé porqué ahora están juntos pero bueno, me alegro que Laborde se pueda abrazar con Ferraresi y canten juntos la marcha peronista”, lanzó; e ironizó: “Dentro de poco lo van a tener de jefe a Laborde en el PJ”.







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