Llovieron 74 milímetros y los barrios volvieron a sentir las consecuencias del agua caída

Un tiempo loco: una gran sequía en enero, mucha lluvia en febrero y temperaturas elevadas en marzo, abril y mayo. Así registran los juninenses el paso de los primeros meses del año.
Sobre las lluvias, el pronosticador del Servicio Meteorológico local, Luis Lanare, explicó que “hace 48 horas que tenemos tiempo inestable en toda la Provincia de Buenos Aires y para la madrugada de ayer estaba previsto el ingreso de un frente frío donde, para la zona noroeste de la Provincia, daba un régimen de precipitación mucho menor de lo que cayó. La actividad eléctrica y la nubosidad que se estaba desplazando no era tan significativa y esto se fue activando en horas de la noche del miércoles y, hasta las 2.15 de ayer, con una tormenta eléctrica. A las 3 de la mañana se da un registro de lluvias de 46.5 mm y, hasta las 9, se llegó a los 74 mm. Esta tormenta se fue desplazando y ya sobre el mediodía (de ayer) el buen tiempo se instaló en la ciudad”.

“A partir de ahora, con estas precipitaciones, la temperatura tendería a bajar y se estima una rotación del viento hacia el sector sudoeste, donde los valores de temperatura van a descender hasta los 20 ó 22, pero vamos a seguir dentro de una inestabilidad. A partir de mañana, las máximas oscilarán entre los 17º a 19º y las mínimas estarán debajo de los 5º. Este fin de semana y comienzo de la que viene, se mantendrán estas temperaturas”, dijo.

Barrios anegados

Como una postal cotidiana cada vez que llueve, las calles de varios barrios de la ciudad se transformaron nuevamente en un lodazal intransitable, con lagunas en las esquinas. Esta nueva precipitación, como era de prever, volvió a originar anegamientos en los barrios de la ciudad, sobre todo en aquellos donde se dirige el agua proveniente de otros sectores como son los barrios Capilla de Loreto, Bicentenario, Ricardo Rojas y Mayor López, entre otros. La lluvia originó inconvenientes en varios sectores de la ciudad.

En Capilla de Loreto, por ejemplo, los vecinos debieron hacer frente a las dificultades ocasionadas por el acopio de agua en las calles que, al ser de tierra, produjo una acumulación de barro casi imposible de esquivar.

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