Luego de unos días de sofocantes calor, ya que las temperaturas llegaron a rozar los 45° durante varios días, en la tarde de la víspera se desató una torrencial lluvia sobre esta ciudad y gran parte del interior. En menos de una hora cayeron más de 50 milímetros -pasadas las 19 continuaba una tenue llovizna- que anegaron varias arterias del casco céntrico y de barrios periféricos.
Hasta el mediodía de la víspera en algunas localidades cercanas a esta ciudad, como Avia Terai, Napenay, Quitilipi consideraban a la importante lluvia como un gran alivio para la ola de calor y, sobre todo, para el sector de la producción, que por estos días a pesar de que no falta agua llega en un momento justo para la implantación de los cultivos clásicos de esta época.
Las postales clásicas en las lluvias de verano se pudieron observar en algunos barrios periféricos de la ciudad, con niños jugando en el torrente líquido acumulado por algunas horas.
El pronóstico meteorológico indicaba que el frente de tormenta se iba a extender por lo menos por dos días más, acompañado también con registros importantes de lluvia en zonas del centro de la geografía chaqueña.
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