Llevan a juicio a periodistas acusados de espionaje ilegal

Llevan a juicio a periodistas acusados de espionaje ilegal
Rebekah Brooks, la mano derecha del magnate de los medios Rupert Murdoch, y Andy Coulson, ex vocero del gobierno británico, están implicados en pinchaduras de teléfonos.

Casi un año después de que estallase el escándalo de las escuchas telefónicas, los ex ejecutivos de News International, Rebekah Brooks, y el ex jefe de comunicación del gobierno británico, Andy Coulson, fueron acusados por la fiscalía de espionaje ilegal telefónico e intercepción de mensajes en los buzones de voz pertenecientes a los teléfonos de cientos de víctimas. El hecho, que en julio de 2011 provocó el cierre del News of the World, el diario más vendido del Reino Unido, y desató una tormenta en la que se vieron implicados periodistas, policías y políticos, entró en una nueva fase, la judicial.

En total, un investigador privado y siete periodistas, entre los que se incluyen Brooks y Coulson, fueron acusados de pinchar los teléfonos de hasta 600 personas. Todos ellos, que acumulan un total de 19 cargos y que algún momento trabajaron para el grupo de comunicación de Rupert Murdoch, deberán comparecer ante la Corte de magistrados de Westmister de Londres el 16 de agosto y podrían ser condenados a penas de cárcel.

Las acusaciones se basan en que los casos de escuchas ilegales no eran prácticas aisladas cometidas de manera independiente por los periodistas e investigadores privados, como siempre alegaron los responsables del periódico, sino que era una política establecida del medio.

Tanto Coulson como Brooks están además acusados de haber pinchado el teléfono de Milly Dowler, una niña de 13 años asesinada en 2002 por un pederasta. La revelación de que los periodistas del tabloide pincharon los teléfonos de esa niña causó una enorme conmoción pública y desató en julio de 2011 el escándalo, que pocos días después llevó al cierre de NoW, un dominical que vendía en ese momento más de 2,6 millones de ejemplares.

La ex consejera delegada de News International, rama británica del imperio mediático de Murdoch, se confesó ayer "destrozada y enfadada", y tildó de "particularmente ofensivas" las acusaciones de la fiscalía con relación a los pinchazos efectuados a Milly Dowler. "No soy culpable de esos cargos. No he autorizado pinchazos ilegales a teléfonos bajo mi dirección y ni siquiera he tenido constancia de que se cometieran", insistió la que fuera mano derecha de Murdoch. La que fuera una de las personas más poderosas del mundo del periodismo en el Reino Unido, con estrechos lazos con el poder, ya fue procesada, junto a su marido Charlie Brooks, en una investigación paralela a este escándalo por obstrucción a la justicia. «

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