A pocas semanas de haber asumido, en 2008, el intendente Pulti prometió públicamente clausurar una cava a cielo abierto, de casi 3 metros de profundidad y sin señalizar, ubicada en el barrio Las Heras y que funcionaba como reservorio de agua ante la falta de obras hidráulicas. Hoy, a cuatro años de aquel compromiso del Jefe Comunal, los vecinos de la zona advierten que “nada de lo que dijo se cumplió” y que, inclusive, el zanjón duplicó su tamaño original. La infraestructura que debía hacerse también brilla por su ausencia.
A poco más de un mes de asumir como intendente de Mar del Plata, el 28 de enero de 2008 el contador Pulti recorrió la cava a cielo abierto de grandes dimensiones ubicada en el barrio Las Heras, junto al grupo de viviendas del Plan Dignidad en construcción para relocalizar a las familias de la Villa de Paso. En la ocasión, el Jefe Comunal se había mostrado preocupado por la “solución hidráulica” que habían pretendido darle al lugar, señalando que “condenaba al barrio entero” por los ”riesgos que esto implica para sus habitantes”. En ese marco, prometió “dejarla sin efecto e informar a la provincia para buscar una alternativa”. Sin embargo, pasaron cuatro años y Pulti ya comenzó su segundo mandato, pero la cava sigue existiendo y hasta duplicó su tamaño inicial. Así lo confirmó a 0223.com.ar el presidente de la Asociación Vecinal de Fomento del barrio Las Heras, Roque Benavídez, quien dijo que “el reservorio está como estaba hace cuatro años e, incluso, peor: no sólo no se tapó ni amuralló, sino que los 100 metros por 200 metros que eran, ya se convirtieron en 200 por 400 metros”. Según explicó el vecinalista, la cava que se extiende de avenida Fortunato de la Plaza hasta Puán y de Goñi a Martínez de Hoz, recibe las corrientes naturales de agua del barrio ya que en el sector “nunca se hicieron las correspondientes obras hidráulicas”. “En estos años hicimos varios reclamos a la municipalidad y a Obras Sanitarias, pero siempre nos dijeron que debían esperar una respuesta de la Provincia y de ahí no avanzamos. El tema es que es muy peligroso para la gente y, sobre todo, los chicos, porque estamos hablando de un pozo con agua que tiene 2,80 de profundidad”, indicó. También advirtió que “el agua que llega a la cava tarda muchísimo tiempo en escurrirse” por lo que, en definitiva “se terminó haciendo un gran fango, con mosquitos, bichos y todo tipo de suciedad”. En en ese orden, contó, al ver que la solución a la problemática no iba a llegar en el corto plazo, “se pidió que por lo menos la señalizaran, la iluminaran o la amurallaran” y si bien “en un momento pusieron unos postes con un pequeño alambrado, en seguida se lo robaron y todo volvió a ser como antes”. Por último, Benavídez dijo tener “muy presente” la visita del entonces recién asumido intendente municipal al barrio y sus promesas de alcanzar una solución urgente a la cuestión. “Se sacó fotos, dijo que la iba a cerrar porque era peligrosa para los vecinos y salió en todos los diarios, pero se debe haber olvidado”, lamentó.
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