A la UCR hay que llenarla de moral

El domingo, aún antes de la 18, la elección interna en la UCR arrojó una primera conclusión importante: al partido hay que llenarlo de credibilidad; es decir, más que de Brizuela’s de Moral, hay que llenarlo de moral.
La Unión Cívica Radical es el partido que gobierna la provincia desde 1991, por eso adquiere especial importancia lo que pasa en su vida interna; lo más probable es que muchos de los hombres electos el domingo ocupen importantes cargos en el manejo de la cosa publica a partir del año que viene. Por eso conviene leer que la elección interna del domingo arrojó una gran definición: al partido hay que llenarlo de credibilidad y eso solo se logra con una revolución moral.

La Unión Cívica Radical llegó y se mantiene en el poder provincial mediante una inmensa campaña publicitaria, con buenos candidatos desde luego, pero fundamentalmente con una promesa: cambio. Pero no ha habido cambio ni mejoramiento de las condiciones generales en que vive y se desarrolla nuestra sociedad.

Mas Progreso, mas desarrollo, mejor educación y salud, decido combate a la corrupción y a prácticas políticas aberrantes como el nepotismo, siguen siendo un reclamo en nuestra sociedad. Prácticamente no se cumplido ninguna de las promesas que hicieron las figuras del radicalismo desde 1991 a la fecha. Todo sigue igual.

La escasa concurrencia de afiliados radicales el domingo, a pesar de la millonaria inversión para movilizar a los inscriptos en el padrón, puede leerse de distintas formas; incluso una simple, de la calle, sin ningún vuelo intelectual, se le está requiriendo a los popes del radicalismo un cambio de actitud, poner de moda la honradez y otros valores que fueron banderas en otros tiempos, pero nunca pasaron de ser solo eso, enunciados.

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