Llenar la pileta con la manguera es una “ganga”

Llenar la pileta con la manguera es una “ganga”
Cargar una piscina particular con agua de red cuesta apenas $ 106. Hacer lo mismo con agua de pozo sale $ 800. A pesar de ser un uso suntuario, no está prohibido utilizar agua potable para ese fin.
Casi una décima parte. Eso es lo que cuesta llenar una pileta de natación particular con agua potable de la red domiciliaria en la ciudad de Córdoba, en relación a lo que sale contratar camiones con agua en bloque para cumplir con el mismo fin.

Efectivamente, llenar una piscina de cuatro por ocho metros (aproximadamente 30 mil litros) usando una manguera conectada a una canilla de la propia casa, tiene un costo, de acuerdo a los valores tarifarios vigentes de Aguas Cordobesas, de 106 pesos final. Hacer lo mismo, pero contratando camiones de empresas dedicadas al llenado de piletas, cuesta 800 pesos. Casi 700 por ciento más.

Esa diferencia en los costos es posible merced al relativamente bajo nivel tarifario previsto en el contrato de concesión de Aguas Cordobesas para los altos consumos. De hecho, el escalón tarifario más caro (previsto para consumos superiores a los 55 metros cúbicos por mes) establece un valor de 2,718 pesos por metro cúbico. Así, el llenado de una pileta de 30 metros cúbicos cuesta apenas 81,54 pesos, más impuestos (IVA y tasas especiales).

Con semejante brecha, el sistema termina alentando la utilización de agua de la red pública para un uso no imprescindible, casi suntuario. De ese modo, se mal emplea un recurso que no sólo es escaso, sino que ha sido potabilizado pensando en la alimentación y la higiene humanas, proceso que demanda tiempo y dinero.

Lo ideal, sería que las piletas sean llenadas con agua cruda provista por camiones que se abastecen de pozos o cursos de agua con el suficiente caudal. Pero, lo cierto es que con un diferencial de costos tan elevado en relación con las tarifas de Aguas Cordobesas, dicha opción termina siendo muy poco conveniente desde el punto de vista económico.

No está prohibido. Habida cuenta del evidente perjuicio económico, social y ambiental que esta situación genera, Día a Día consultó a todos los organismos involucrados en la gestión del agua en la ciudad de Córdoba para saber si el llenado de piletas con recursos de la red pública estaba restringido parcial o totalmente. Y la respuesta fue unánime: llenar la pileta con agua potable no está prohibido.

“No nos consta que esté prohibida esta práctica. No obstante ello, nosotros como empresa concesionaria no tenemos potestad para, eventualmente, controlar o sancionar el llenado de piletas con agua de la red”, dijo Marcela Dávila, vocera de Aguas Cordobesas. La ejecutiva aseguró que se trata de un uso no indispensable del agua potable, recurso que –a juicio de la empresa– debería estar destinado exclusivamente a la alimentación e higiene de las personas. “Nuestro personal recomienda no llenar las piletas, y privilegiar los usos esenciales del agua”, explicó.

Desde el Ministerio de Agua, Energía y Ambiente, a cargo de Manuel Calvo, señalaron que la responsabilidad de establecer restricciones y controles sobre este tema, es del Ente Regulador de los Servicios Públicos (Ersep). “Son ellos los que tienen que disponer prohibiciones en el uso del agua, si se considera que son necesarias”, dijo una fuente consultada de esa cartera provincial.

Precisamente, desde el Ersep, recordaron que durante la crisis hídrica de 2009 una resolución del organismo estableció una serie de restricciones al uso indebido del agua, entre las que estaba el llenado de piletas con agua potable. “Pero, esa directiva nunca fue reglamentada, fundamentalmente porque no se pudo acordar qué ámbito tendría el poder de Policía para realizar los controles e imponer las sanciones”, explicó Nicolás Barbera, vocero del ente. En definitiva, la prohibición quedó en la nada.

En la misma línea, desde la Municipalidad de Córdoba aseguraron que dicha práctica no está prohibida. “Nosotros sólo controlamos que los vecinos no desagoten las piletas a la calle, pero no tenemos injerencia en relación a cómo las llenan”, le dijo a este diario Daría Peralta, director de Control Integral de la Vía Pública. “No podemos controlar lo que la gente hace puertas adentro de sus viviendas”, explicó el funcionario.

A contramano de lo que sucede en Córdoba capital, en otras ciudades de la provincia sí está prohibido el llenado de piletas con agua de red. Es el caso, por ejemplo de Río Ceballos, localidad que desde hace varios años está en emergencia hídrica, al igual que otras ciudades de las Sierras Chicas. Allí, las multas por esa contravención llegan a los ocho mil pesos. Lo mismo pasa en otras ciudades de nuestra provincia, como Villa Carlos Paz, Jesús María y Río Cuarto.

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Casi un desierto

Córdoba es una provincia semiárida, de pobres recursos hídricos, con una media de precipitaciones anuales de 750 milímetros. Si bien este año las lluvias han estado por encima de ese promedio, el agua sigue siendo un recurso escaso, al que hay que cuidar. Permitir el llenado de piletas con agua de la canilla, no va precisamente en esa dirección.

En la nada

En noviembre de 2009, en plena crisis hídrica, el Ersep dictó la resolución 2.368, la cual prohibía, entre otros usos, el “llenado de piletas de natación de cualquier tipo, material, estilo y capacidad, alimentada con agua proveniente de la red de distribución”. La normativa nunca fue reglamentada, y en consecuencia nunca pudo ser aplicada efectivamente.

16.795 piletas

Según la Dirección de Catastro de la Municipalidad, en Córdoba hay 16.795 viviendas con piscina propia (4% del total). Si cada pileta tiene, en promedio, una capacidad de 35.000 litros de agua, y especulando con que todas sean llenadas con una manguera conectada a la red pública, cada año se malgastan casi 600 millones de litros de agua potable.

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