Sapag confirmó que no quiere presidir el partido sino ir por la reelección. Aventuró hacer una interna general. Brillo salió a criticar, bastante duro. En el sobischismo, no hay sorpresas sino confirmaciones, y se evalúan otras estrategias.
Desde el sector de Jorge Sobisch, no hubo inmediatamente pronunciamientos públicos, aunque de hecho se rompe el acuerdo inicial, que funcionaba con Sapag como candidato a la presidencia de la Junta de Gobierno, Jorge Lara a la Convención, y Jorge Sobisch a la Seccional Primera, o Neuquén, como un triángulo esencial para el “consenso”.
El diputado nacional José Brillo sí habló, a las pocas horas de que Sapag considerara “inconveniente” hacer dos internas separadas por pocos meses, y se pronunciara por una simultánea con él como candidato a la reelección como gobernador.
“Me gustaría conocer la opinión de la Junta de Gobierno, ya que es la que entiende en éstos temas, no encuentro ningún argumento, que justifique adelantar las internas para gobernador, a más de un año y medio para diciembre de 2011. Más aún, cuando se tiene la responsabilidad de encauzar una complicada gestión” dijo Brillo.
El legislador no solo reafirmó que aspira a presidir el partido, sino que quiere ser candidato a gobernador en 2011. Señaló en ese contexto la diferencia que hay entre una interna por cargos partidarios y una por cargos electivos: la primera es cerrada a los afiliados, la segunda, abierta al padrón general.
Lo cierto es que más allá de lo que se dice públicamente, el MPN está en un momento crucial, con un plazo para las negociaciones -que seguramente seguirán- que no se podrá estirar más allá de los primeros días de julio.
La situación objetiva en estos días del Bicentenario es así:
* Desde el sapagismo oficialista, se ha definido que Jorge Sapag no irá como presidente del partido, y que pretende anticipar la definición de su candidatura a la reelección. Uno de los argumentos para explicar esto en el contexto de la negociación que se había iniciado con Sobisch, es que no satisface la propuesta de que el sobischismo lleve a Jorge Lara (lo mismo sería con cualquier otro referente) como candidato a presidir la convención.
* El sobischismo evalúa este panorama con cierto disgusto. A Sobisch le cerraba alentar la unidad partidaria quitándose a sí mismo de la discusión por los dos cargos principales, para acotar su labor partidaria a la seccional Neuquén, con el objetivo de promover una movilización de afiliados suficiente como para influir después en la interna por cargos electivos. La jugada de Sapag rompe este esquema. No sorprende, pero sí ratifica. Es probable que se propongan nuevos caminos estratégicos.
* Los dos sectores que convocan desde distintas posiciones a una renovación dirigencial en el partido –el de José Brillo y el de Luz Sapag- ciertamente se benefician con estas jugadas propias de las técnicas de aparato, del laboratorio clásico de los usos y costumbres políticos tradicionales. Se benefician en imagen, ya que volverán a marcar –de hecho ya algunas declaraciones se han hecho- la necesidad de encauzar los mecanismos de participación democráticos internos por el lado de la transparencia. Brillo, por ejemplo, señaló que “en los últimos años, a los afiliados se les ‘sugiere’ aportar a la fundación del gobernador de turno, y no al partido, y esto es otra práctica que tenemos que desterrar en el MPN”.
Lo concreto es que habrá que calibrar cuál será la actitud de Sobisch frente a este cambio de escenario, que si bien se anticipaba, ahora se confirma. El ex gobernador es probable que reafirme su respaldo al actual gobierno de su partido, pero también es probable que maquine alguna otra estrategia.
El MPN es una máquina de conjuras internas, de estrategias coyunturales cada vez más finas, que sopesan el impacto interno sin perder de vista el difícil compromiso que se asumirá en el 2011.
Por eso, todavía falta para asegurar qué saldrá de este alboroto que es provocado, en buena medida, por la propia intensidad de sus protagonistas en la convicción de mantener el poder provincial, y no perder ante la creciente fuerza sus adversarios.


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