"La paz llegará cuando gobiernen los pueblos y no los actuales gobernantes"

Jalil al Mais la autoridad religiosa musulmana pasó por Córdoba, visitó a la comunidad árabe local y abogó por el final de dinastías, reyes y emires en Medio Oriente.
Visita. Jalil al Mais (primero a la izquierda) pasó por la Redacción de este diario junto con una comitiva.

SDLq ¿Q uién es el causante de los atentados de 2001? Nosotros los musulmanes somos extraños a todo eso. Sabemos que quien ha sacado buen rédito de todo eso es el que ha cometido esa atrocidad”. Quien responde con pregunta retórica incluida y apuntando hacia Occidente es el Sheij Jalil al Mais, muftí del Líbano y quien días atrás visitó Córdoba y se reunió con la comunidad musulmana local. Antes, había participado en Buenos Aires de un Congreso Islámico.

Como autoridad religiosa, Al Mais primero destaca los logros de convivencia e integración de los árabes en esta ciudad y toda Argentina, pero en diálogo con La Voz del Interior no elude reflexionar sobre el conflictivo presente de Siria y todo Medio Oriente tras las estigmatizaciones posteriores al 11-S y la heterogénea Primavera Árabe.

–Es la primera visita de un muftí a Córdoba, ¿qué impresión se lleva de la comunidad musulmana de aquí?

–Hace más de 200 años que viene emigrando gente desde allá hacia Córdoba y vine a conocer esta zona que han elegido tantos emigrantes. La mayoría ahora son nativos de acá, pero su origen es libanés y veo que todos ellos están felices de haberse arraigado en este pueblo. Veo que las leyes acá no hacen diferencias entre quienes sean compatriotas o emigrantes que vienen de otro lado y por eso es que se han integrado social y políticamente. Yo venía creyendo que estaban tristes por haber dejado su patria, pero están felices en la nueva tierra que eligieron. Acá las leyes son justas para todos y no hacen diferencias y, por tanto, todos pueden conseguir lo que ambicionan. Acá he visto que no hay fanatismos de ninguna naturaleza, sino todo lo contrario, y con respecto a la religión no tienen ningún inconveniente; la religión no es motivo de discordia.

–La comunidad musulmana cordobesa, ¿se interesó por la Primavera Árabe o la crisis en Siria? ¿Cómo ve Usted este presente?

–No entramos en el diálogo en ninguna cuestión política porque nuestra misión no es política y no traemos ningún problema ni los exportamos desde nuestros países. Además, vemos que hasta los sirios que están acá no preguntaron por lo que está pasando porque su patria ahora es la Argentina.

“Ajenos al 11-S”. –¿Qué opina acerca de que desde el 11-S se tome a su religión como sinónimo de posicionamientos extremos?

–Pero, ¿quién es el causante de los atentados de 2001? Nosotros los musulmanes somos extraños a todo eso.

–¿Cree que lo ocurrido hace 10 años se tradujo en una discriminación hacia quienes practicaban el islamismo?

–Nosotros, los árabes, desde que bajó el mensaje celestial hacia nuestro profeta y se envió al profeta teníamos ya un Estado cuyo gobierno abarcaba un cuarto de la población mundial; hasta un cuarto de la humanidad era musulmana y Córdoba, cuyo nombre proviene del mundo árabe, fue fundada pensando en aquella ciudad de España. Cuando los turcos se hicieron cargo del califato islámico dejaron de lado a los árabes; pero cuando fue destruido el Imperio Otomano nos vino entonces una desgracia mucho mayor: los británicos y los franceses, que dividieron todo el país árabe que era uno solo.

La última fuente de discordia fue la creación del Estado de Israel. Hoy los árabes están todos involucrados en lo que llaman la Primavera Árabe. Túnez, Egipto, Libia y ahora ha llegado a Siria. Cada ciudadano árabe quiere ocupar su lugar, pero ahora justamente quieren atacar y destruir Siria. Hoy todos los musulmanes que están en el mundo reciben el ataque de Estados Unidos.

Palestina está ocupada por Israel y hoy hacen que se enfrenten las personas entre sí y eso no es democracia. Aquí viene un libanés y logra su ciudadanía argentina rápido. En cambio, hay naciones árabes en las que hace más de 50 años que gobierna una persona y no les da la ciudadanía. A todos los países se les permite que construyan su Estado, excepto a los árabes que no lo pueden hacer porque el pueblo no es quien está gobernando. Por ejemplo, el régimen sirio es un régimen religioso pero no es musulmán. Hay una pequeña minoría que está gobernando una nación que es musulmana, que la está destruyendo porque tiene la fuerza. ¿Es posible que tanto Rusia como China permitan una matanza así?

–¿Qué piensa cuando se dice que el conflicto deviene de diferencias entre vertientes del Islam, de chiítas contra sunitas? ¿Cómo ve la influencia en el Líbano de Irán, a través de Hizbollah?

–Lo de las rivalidades islámicas es lo que hace creer Estados Unidos con su interferencia. El chiíta no está contra los sunitas, aunque Irán sí está en contra de los árabes. Kosroi era un persa que quería construir un imperio. El persa quiere volver a tener un imperio, no es una cuestión entre chiítas contra sunitas. No hay conflicto religioso interno. Cuando se llevó adelante la Revolución Islámica en Irán nosotros nos sentimos todos felices, pero se transformó de una revolución religiosa a una religión de los que quieren reconstituir el imperio persa. Otro país que está en contra de los árabes es Israel.

–¿Cómo imagina que se puede llegar a un futuro de paz en una región conflictiva como Medio Oriente?

–(Suspiro prolongado) Que gobiernen los pueblos y no los actuales gobernantes, porque al derecho lo tienen los pueblos y no familias, ni tampoco los reyes. El gobierno de los monarcas es malo, tampoco sirve el de los emiratos. Lo que debe venir es el gobierno del pueblo. Tampoco queremos un gobierno sectario, como es el caso de Siria. Allí los allawitas son un 10 por ciento y están gobernando al otro 90 por ciento y queriendo imponer sus ideas. Además, nosotros estamos en contra de todo lo que sea masacre, matanza o enfrentamiento.

–¿Cree que Occidente aceptaría gobiernos que sean democráticos aun cuando vayan en contra de sus propios intereses?

–Ni Israel, ni Estados Unidos quieren que gobiernos democráticos sean los que estén al frente de los árabes. Pero hoy la nueva generación está mucho mejor constituida y el pueblo mucho más formado que los que están gobernando. Por eso no puede el pueblo aceptar que personas ignorantes y ambiciosas estén gobernando.

La comunidad islámica cordobesa

De distinta procedencia. Unas 4.500 personas integran la comunidad islámica que habita Córdoba. No todas ellas son libanesas: hay además sirias, egipcias, palestinas, argelinas, marroquíes, iraquíes, tunecinas y dos o tres familias libias.

Vinculados. Los emigrantes de las naciones que forman parte de la Liga Árabe, que son 22 países y profesan la religión musulmana, se han vinculado aquí en Córdoba como miembros de una misma comunidad.

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