El proyecto de ley que impulsa el Ejecutivo será tratado el miércoles. Aunque con críticas, lo apoyan la UCR, el FAP y bloques provinciales. Menem no anticipa su postura
Junto al bloque oficialista, que comanda Miguel Pichetto, apoyarán la sanción del proyecto en general la UCR, el Frente Amplio Progresista (FAP), el PJ de La Pampa, el porteño Samuel Cabanchik y la chubutense Graciela Di Perna. Todos ellos anticiparon que plantearán disidencias en varios artículos.
Para el radicalismo, que atravesó una dura discusión interna para terminar avalando la iniciativa, solo el eje central del texto es defendible. La bancada que preside Luis Naidenoff impulsará el monitoreo parlamentario del proceso de nacionalización de la empresa; la participación de los trabajadores en el 10% de las utilidades; y la creación de una Agencia Federal de Hidrocarburos que regule la actividad; entre otros puntos.
El FAP coincide con la necesidad de incluir instancias de control, pero propone además que la parte de las acciones que corresponda a las provincias no se distribuya solo entre distritos petroleros, sino entre todas las jurisdicciones del país. En ese sentido, el senador Jaime Linares y la diputada Margarita Stolbizer le reclamaron ayer al gobernador bonaerense, Daniel Scioli, que pida ser incluido en el reparto de acciones.
Entre los contados rechazos que cosechará el texto se cuentan el de la cívica María Eugenia Estenssoro y los peronistas federales Adolfo Rodríguez Saá, Liliana Negre de Alonso y Juan Carlos Romero. La senadora de la Coalición Cívica expresará así su desacuerdo con la política energética del Gobierno, al que responsabiliza por el estado actual de YPF. En el caso de Rodríguez Saá y Romero, a sus rechazos habituales de cualquier propuesta oficial se suma el dato sobre el papel que jugaron cuando el Congreso debatió la privatización de la petrolera.
En el caso del puntano, fue su hermano Alberto, senador y jefe del bloque del PJ en aquellos años, quien apoyó la iniciativa del gobierno de Carlos Menem. El salteño, en tanto, es el único senador que también ocupaba una banca hace dos décadas, cuando votó la privatización.
De todas formas, nadie más identificado con la avanzada privatizadora de los ‘90 como el actual senador y entonces presidente Menem. Desde hace al menos dos años, el riojano viene funcionando como aliado del oficialismo, aportando su presencia, su ausencia o su voto –según requiera la estrategia kirchnerista– para que el Gobierno pueda imponer su agenda en el Congreso.
Esta sociedad que mantuvieron Menem y el oficialismo llevó a su coprovinciana y senadora nacional Hilda Soria a suponer que el ex presidente –denostado por el viceministro de Economía, Axel Kicillof, días atrás– sorprenderá y votará a favor del proyecto. Sin embargo, el riojano no dio ninguna señal sobre cuál será su postura. Hasta el momento se ausentó de las discusiones en comisión y nada indica que no haga lo mismo el miércoles, cuando el proyecto llegue al recinto. Haga lo que haga, su decisión será anecdótica. La suerte del proyecto ya está definida.










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