"Tenemos voluntad de pagar los impuestos, pero lo que no tenemos es plata", expresó Julieta Lastra, presidenta de la Asociación Rural de General Viamonte, donde los productores de la zona impulsan abonar los impuestos con trigo y maíz ante las trabas del Gobierno sobre la comercialización.
Además de las dificultades para vender, hoy los productores de trigo enfrentan un escenario de precios bajos, agravado por la intervención del Gobierno en el mercado, que deprime aún más el valor del cereal. De hecho, están resignando más de 40 dólares por tonelada debido a esa distorsión.
Esta combinación de factores se volvió letal para los productores trigueros, que denuncian que están afrontando quebrantos económicos.
Según Santiago Galíndez, "agroconcejal" (Unión Pro) de Pehuajó, donde también quieren pagar los impuestos con trigo y maíz, allí hacer trigo en campo alquilado demanda una inversión de US$ 460 por hectárea. A un rinde de 3500 kilos por hectárea (promedio zonal) y a precios actuales, la cuenta final arroja, según precisó, una pérdida de 232 dólares.
"Es un 50 por ciento de renta negativa sobre lo invertido en el campo alquilado", explicó Galíndez.
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