Llega la Manada

Llega la Manada
Dancing Mood, la big band liderada por el trompetista Hugo Lobo, presentará "Non Stop" el viernes en Meet, desde las 19. Abrirán cuatro bandas invitadas.
Si hay algo que no se le puede reprochar a Hugo Lobo, es el doble discurso. El trompetista, líder y encargado de diagramar los arreglos de Dancing Mood, la “pequeña” big band -que llegará por primera vez a la región-, tiene sus convicciones bien claras y las grita a los “cuatro vientos”, mal que le pese a muchos.

Lobo, quien tocó junto a bandas como Los Fabulsos Cadillacs, Viejas Locas, Los Cafres y hasta colaboró con Damas Gratis, no le tiene miedo al qué dirán.

Convencido de que “la música es música” y escapándole a los esquemas que decretan que hay estilos irreconciliables (ver recuadro), desde el 2000, el músico está al frente de esta orquesta de 15 músicos para llevar standards de jazz, entre infinidad de temas de otros estilos, hacia el ska instrumental jamaiquino.

Se trata de una propuesta que, además, no sólo cruza ciertos “límites musicales”, sino que le quita el manto de solemnidad del que siempre ha estado rodeado el jazz, provocando un “extraño” fenómeno en el que el público termina “pogueando” y coreando, por ejemplo, “A night in Tunicia”, un tema de Dizzy Gillespie de 1942.

Recorrido

En el marco de la gira de “Non stop”, un disco de tres volúmenes editado el año pasado por los 50 años del nacimiento del ska, Lobo adelantó que en su paso por el Alto Valle harán un “repasito” por su anterior repertorio, pero harán base en su reciente trabajo.

Conformado por 47 canciones, “Non Stop” le demandó a la banda tres años, período en el que Lobo viajó hasta Inglaterra, para grabar con los grosos del estilo de todos los tiempos como Rico Rodríguez y Doreen Shaffer o Gaz Mayall (hijo del legendario John).

El disco que navega por temas de jazz, pop, soul, reggae, música de películas y -por primera vez- canciones del propio Lobo, contó también con invitados locales como Flavio Cianciarulo, Deborah Dixon y Pablo Lescano, además de la Orquesta Deluxe, formación con la que inauguraron un novedoso formato en 2007 en el teatro Ópera de Buenos Aires y reeditaron un año más tarde en el estadio Luna Park.

A un poco más de un año de su lanzamiento, Lobo asegura que el disco “se fue tomando muy bien. Y poder, a esta altura del partido, ir a un lugar nuevo y seguir repitiendo muchos otros, es un privilegio”.

“Es un estilo y un camino difícil el que nosotros elegimos porque es una banda instrumental, independiente. Que no suena en la radio, que no tiene todos los clichés de esas bandas que están apoyadas por compañías, por decisión propia ¿no? Es un camino un poquito más difícil y un poco más jugado, pero hay poco margen de error con esto”, resaltó el trompetista que anticipó que llegarán con un cantante invitado, aunque prefirió preservarse la sorpresa.

Distinta a todas

Dancing Mood tiene varias particularidades y virtudes. Entre las primeras figuran el ser una formación netamente instrumental, y con predominancia de los vientos, “que mandan un poquito la jugada”. Entre las segundas seguramente hay muchas, pero una de las más destacables es haber devuelto al jazz su origen popular. Algo muy llamativo en sus recitales es que cobran cierto aura futbolero, donde “la hinchada” se mueve coreando melodías del jazz al grito de “Oh, oh, oh”.

Sin embargo a la hora de describir el fenómeno, Lobo marca la diferencia.

“Nosotros somos gente que estudia el instrumento, que en cada solo está poniendo todo. Tenemos entre 11 ó 15 solos cada músico por show. Cada uno de nosotros tenemos una formación musical y muchos seguimos estudiando, además de ser docentes también”, dijo.

“Ahora -disparó-, si la gente lo toma por ese lado, es buenísimo. Porque ese es el contraste con el que se ha formado el jazz, que originalmente fue hecho como música para bailar. Duke Ellington tocaba en salones grandes donde la gente estaba bailando, no sentada en una mesa poniendo cara rara, sin entender un sore… de lo que estás tocando. Porque si te ponés a pensar ¿cuánta gente se da cuenta de lo que hacés realmente con el instrumento?, si no son músicos. Y creo que esta reacción de la gente con este tipo de melodías provoca eso que existía originalmente, de algún modo”.

Firmes

Desde que Dancing Mood arrancó, 12 años atrás, muchas cosas han pasado. En los últimos años lograron llenar el estadio Luna Park, hacer 100 presentaciones en Niceto que cerraron ante 20 mil personas, y registrar un disco triple en el que participaron “los grosos que estaban en mis pósters de pibe”, según contó Lobo.

Fanático del fútbol, e hincha de Club Atlético Atlanta (ver aparte), el trompetista encuentra en ese deporte la mejor metáfora para explicar cómo se ha dado el crecimiento de la banda que tiene a la independencia como bandera y el cooperativismo como forma de trabajo: del primero al último, todos cobran exactamente lo mismo.

“Creo que se explica por la convicción y la seguridad de lo que uno está haciendo. No estar esperando el gol. Los partidos hay que jugarlos, los campeonatos son largos y la carrera es larga. Uno no puede esperar salir campeón del mundo a los dos o tres años de que se haya formado el equipo”, construyó la analogía.

“Hay muchas bandas que esperan a hacerse conocidas, esperan salir en la tapa de una revista o que sus temas suenen por todos lados, y al no conseguir eso se separan, se frustran o dejan de tocar. Las bandas del momento, son eso: del momento. Después pasan dos o tres años y se olvida todo el mundo”, dijo, y admitió que “no sé si se puede vivir de Dancing Mood. Sí se puede vivir de lo que uno es: músico. Pero para eso hay que romperse el cul… desde chico y tomarlo como una carrera. Cada uno de nosotros ha dedicado 15 años de su vida a estar en un conservatorio, a instruirse. No es un hobby”.

Así, frontal, sencillo, aunque determinante, Lobo sabe lo que quiere y va por ello, sin reparar en lo que otros digan, simplemente guiado por "el amor a lo que hacemos".

Sin prejuicios

Neuquén > La diversidad de estilos es una de las máximas de Dancing Mood. Según dijo Lobo, “esa es la idea principal que siempre estuvo presente dentro de esto. Es una banda de música mas allá del estilo que hagamos, la música es música, no importa el género”.

Parte de esa idea son las distintas colaboraciones que músicos de todos los rubros han hecho con la formación. Sin ir más lejos, en el concierto Deluxe (2008) participaron desde Fidel Nadal hasta Patricia Sosa, pasando por Diego Arnedo o Pablo Lescano. Justamente la del líder de Damas Gratis, con quien Lobo tiene una gran relación, ha sido, quizás, la participación más llamativa para algunos.

Respondiendo a un comentario publicado en una red social, que cuestionaba esa invitación, el trompetista no dudó en decir que: “Una persona que pone ese tipo de cosas, seguro que trabaja para un hijo de pu… es el “che pibe” o el bol… de un jefe que lo manda a limpiar el baño o a hacer mandados. Hay un prejuicio grande con eso. Pero nosotros demostramos en vivo que, te puede gustar o no lo que Lescano haga, pero la función que él cumple cuando toca con Dancing Mood es de tecladista. Y lo hace bien, y sabe. Eso es lo que yo rescato. Skay Beilinson canta, y yo no lo hice cantar, lo hice tocar la guitarra. Ha cantado hasta Patricia Sosa con nosotros, y el que me diga que Patricia canta mal, está mal. No tomo muy en cuenta los comentarios bol..”.

Recuperar la función de los clubes

Neuquén > Además de liderar Dancing Mood, tocar con otras bandas y ser docente; Hugo Lobo lleva adelante una labor social desde el club de sus amores. Convencido de que hay que rescatar la función de contención que tenían los clubes barriales antiguamente, el músico preside el centro cultural de Atlanta y da clases de trompeta.

En ese marco, se encuentra desarrollando un proyecto para formar un orquesta infanto-juvenil, “para pibes en situación de riesgo, gratuita y con instrumentos en el club”. En la tarea estará involucrado un grupo de 23 docentes que trabajarán ad honorem, entre los que hay psicólogos, pedagogos y maestros de diferentes materias. “Para que se base todo en la música, pero laburando con las familias, también. La intención es darle la oportunidad a los pibes que lo necesitan”, comentó.

Consultado sobre qué lo motivó a desarrollar esta iniciativa, Lobo resaltó que: "Es importante para el país, la sociedad. Está faltando un poco volver a hacer cumplir la función social que tienen los clubes, más allá del fútbol. Antes cuando era chico, tus viejos tenían que ir a laburar y te dejaban en un club y se quedaban tranquilos. Adentro podías cag... a piñas por primera vez, podías dar un beso a una piba por primera vez, hacer deporte, conocer amigos. Toda una infancia compartiendo sanamente. Ese tipo de cosas se perdieron hoy en día y los clubes siguen estando. Entonces la idea es remontar un poquito eso”.

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