"Llega la despedida del Boden 2012 y la bienvenida del Boden 2015 como 'heredero natural'"

Hoy tendrá lugar un importante hito: el vencimiento del Boden 2012, histórico título nacido de la crisis del 2001 que deja dicha pesadilla atrás.

Esto se debe a que el perfil crediticio del país resulta diametralmente opuesto, dado que su nivel de endeudamiento es reducido, y además cuenta con gran flexibilidad en la administración de pasivos intra sector público, considerando que menos del 10% de la deuda en divisas sobre el PBI está en manos privadas.

Asimismo, ello se combina con más livianos compromisos financieros en moneda extranjera durante los próximos años.

Que los sólidos fundamentos de capacidad y voluntad de pago no se vean reflejados en los elevados rendimientos que exhibe la deuda en dólares, no debería ser considerado una amenaza sino por el contrario una oportunidad.

Ello queda rápidamente a la vista con repasar algunas referencias que ofrece el 'seco mapa de tasas' mundial y regional, arrancando con EE.UU. que a 5 años rinde menos de 0,70%, países de la región que no superan el 2% y hasta miembros de la eurozona 'en la mira' de las tensiones como España (6%) e Italia (5,5%).

Más allá de que el Boden 2012 estuvo algo contaminado en los últimos tiempos por condimentos cambiarios, aquellos inversores que sigan valorando los atributos estratégicos de la curva en dólares deberían privilegiar las más competitivas alternativas disponibles del tramo corto y medio.

En este primer grupo, se destaca principalmente el Bonar 2013 que con un rendimiento en dólares del 12% a tan sólo un año se convierte en un vehículo ideal para tenedores de 'buy and hold'.

Aún así, los inversores que aspiren a seguir la trayectoria del Boden 2012 dirigen sus apuestas hacia el Boden 2015, que ya hace tiempo fuera bautizado como su 'heredero natural'.

Más que el superior rendimiento (14%), con una duration de sólo 2,6 años, lo más valorado es la mayor liquidez derivada en gran medida de una más importante emisión (U$S 5.800 millones) que reduce el 'bid-offer spread', y así lo convierte en 'benchmark'.

Para completar el panorama, aquellos inversores con un horizonte mayor deberían evaluar el Bonar 2017 (15%) y Global 2017, dos títulos opuestos en liquidez y legislación, inclinando hoy balanza a favor del primero al ofrecer un excesivo 'pick-up' de 400 pb.

Todos esos títulos seguirán siendo excelentes vehículos para transitar con eficiencia no sólo la incertidumbre global, ante la desaceleración 'macro' y las tensiones crediticias en la eurozona, sino también un mundo de 'tasa cero' inundado de liquidez ante sucesivas rondas de estímulos monetarios.

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