PARIS.- De Grecia a España, pasando por Gran Bretaña, Francia y Portugal, la mayoría de los países europeos están adoptando, o se aprestan a hacerlo, implacables medidas de austeridad para combatir los déficits y reducir la deuda, dos flagelos económicos que amenazan con hundir la estabilidad europea y poner en peligro el futuro del euro.
Grecia, aplastada por sus deudas, necesitó una ayuda internacional -hasta ahora sin precedente en Europa- para resistir a la profunda crisis de confianza de los mercados. Y el cáncer griego se extendió como una metástasis al resto de la eurozona. Para salir de ese pantano, tras haber decidido un histórico blindaje de 750.000 millones de euros, todos prometieron el pasado fin de semana reducir drásticamente sus déficits.
Los 16 países de la eurozona acaban de vivir la peor recesión de los últimos 60 años. Los anémicos resultados del primer trimestre de este año, anunciados ayer en Alemania, Francia y España, presagian sombrías perspectivas para el resto del año.
Después de Grecia, Portugal y España, considerados los eslabones débiles, también Francia y Alemania anunciaron las primeras medidas de saneamiento, en algunos casos en dosis extremadamente dolorosas.
Congelamiento de salarios y gasto público, reducción de ayudas al desarrollo y a los sectores sociales más desfavorecidos, aumento de impuestos, prolongación de la duración de cotizaciones para poder jubilarse? La austeridad es necesaria para poner en orden las finanzas, pero, sumada al elevado desempleo, puede tener efectos nefastos en el consumo.
"El impacto será terrible. La incipiente reactivación no durará mucho", advierte Bertrand Don, profesor de la universidad francesa de Aix-en-Provence.
Grecia sufrió un retroceso del PBI de 0,8% en el primer trimestre. Con las durísimas medidas anunciadas ayer por José Luis Rodríguez Zapatero (ver aparte), España podría volver a caer en recesión, según las previsiones del gobierno, que espera este año que la economía caiga un 0,3%.
Si bien hasta ahora Italia resistió la crisis, el gobierno anticipó su intención de ajustar un poco más el cinturón. La deuda pública italiana alcanza a 118,4% del PBI.
En una situación igualmente frágil, Irlanda, primer país de la eurozona que entró en recesión, ha tomado medidas de rigor desde 2008, reforzadas dos veces el año pasado. Entre un catálogo muy impopular, el gobierno redujo beneficios sociales y bajó entre un 5% y 10% el salario público. Lo mismo hizo Hungría, donde ya el gobierno precedente había adoptado medidas de austeridad desde 2008.
Incluso los países considerados más sólidos se han visto obligados a transitar el camino del rigor. Desde septiembre pasado, Holanda anunció una reducción del 20% de sus gastos públicos a partir de 2011. Finlanda y Dinamarca se preparan igualmente para someterse a la dieta griega.
La mejor evidencia de los tiempos que vienen la dio el nuevo líder británico David Cameron, que en su primer día de gobierno anunció la necesidad inevitable de reducir el déficit público: se propone recortar 6000 millones de libras este año.
Luxemburgo, uno de los países más ricos de Europa por habitante, anunció esta semana que adoptará estrictas medidas de austeridad.
En cuanto a Alemania, que junto a Francia goza de la mejor nota para conseguir dinero en los mercados, no adoptó un plan de austeridad, pero Angela Merkel acaba de renunciar a reducir la carga fiscal, una de sus principales promesas electorales.
En Francia, el presidente Nicolas Sarkozy prometió bajar el enorme déficit del 8% actual a 3% en 2013. Esa pretensión, que implica ahorrar unos 95.000 millones de euros en tres años, es considerada por los economistas prácticamente inalcanzable.
Escaldada por el accionar de Grecia, que había ocultado el verdadero déficit a sus socios de la UE, la Comisión Europea propuso ayer que a partir de 2011 cada país le informe los proyectos de presupuesto antes que a los parlamentos nacionales.
Adoptado en 1997, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PSC) limita el déficit de los países de la eurozona a 3% del PBI y la deuda, a 60%. Actualmente, 13 de los 16 países de la zona euro fueron advertidos por la UE por sus déficits excesivos.
¿Bastarán esos esfuerzos? Ningún economista descarta que se repitan los ataques especulativos. "Los mercados querrán saber cuán sólida es la determinación europea. En las próximas semanas podríamos ver jaqueado a algún país importante", estimó el francés Daniel Cohen, que señaló como ejemplo "a Gran Bretaña".




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