Cristina Fernández de Kirchner volvió ayer al país, luego de su gira por China, con acuerdos comerciales firmados pero sin resolver el problema central de la relación bilateral, que es la traba que impuso el gigante asiático a la exportación de aceite de soja.
Pasadas las 9, aterrizó en el aeroparque Jorge Newbery el avión que trajo a Cristina desde Pekín en un vuelo de más de veinte horas, con escalas en Moscú, Madrid y Natal (Brasil). Al bajar, el canciller Héctor Timerman calificó de “muy positiva” la visita y señaló que “el principal objetivo no fue ir a resolver el tema de los aceites de soja, sino a dialogar con China de otras posibilidades argentinas en temas industriales y de exportación de productos”. Durante el viaje, Cristina había hablado de “desojizar” la relación bilateral, para no complicar las relaciones bilaterales por las trabas al acceso de ese cultivo.
En tierras chinas, Cristina, que estuvo acompañada por una comitiva integrada por funcionarios, legisladores y empresarios del sector industrial, fue recibida por el presidente chino Hu Jintao, por otras autoridades locales y por empresarios. Así, el Gobierno superó el parate en la relación bilateral que se había generado a principio de año por la cancelación, a último momento, del viaje de la Presidenta.
Los acuerdos más importantes que se firmaron están relacionados con el sector ferroviario, y contemplan la electrificación del tren Belgrano Sur y Norte, la electrificación parcial del Roca, la compra de 279 coches para el servicio de subterráneos, la rehabilitación del ramal San Martín entre Buenos Aires y Mendoza y la adquisición de rieles para la renovación de vías.
En la agenda para esta semana se encuentran dos actos en la provincia de Buenos Aires, el lanzamiento de un proyecto para luchar contra la violencia contra las mujeres, el llamado a licitación de la autovía Pilar-Pergamino y la promulgación de la ley de matrimonio gay.


Comentá la nota