Por Ricardo RoaEl crimen de Nora Dalmasso generó todo tipo de hipótesis, ninguna probada. A más de cinco años, nada se sabe salvo que fue estrangulada.
Y que poco antes había tenido relaciones. Ahora han aparecido fotos inéditas de ella y su marido a las que tuvo acceso este diario y que aún no fueron incorporadas a la causa.
Muestran al matrimonio solo y con amigos en un viaje que en 2003 hicieron a las Islas Vírgenes. Se ven en la mansión de un magnate jordano llamado Nushine Josseini. Esas islas del Caribe son consideradas, entre otros lugares, como un paraíso fiscal por el GAFI, el organismo internacional que persigue el lavado de dinero. Las fotos podrían reflotar la pista de un móvil económico detrás del asesinato.
Vecinos de un barrio exclusivo de Río Cuarto, Córdoba, los Dalmasso eran un modelo de pareja que vive en la simulación. La noche en que fue asesinada, Nora escribió mensajes eróticos a un presunto amante. En ese momento, su esposo jugaba con amigos un torneo de golf en Punta del Este.
Hubo dos imputados: su propio hijo y un pintor. Y una explicación muy distinta del fiscal para justificar cada sospecha. Pero no consiguió pruebas para sostener ninguna de las dos. Tres meses atrás buscó finalmente por el lado del marido: empezó a interrogar a sus compañeros de viaje. Antes, había pedido información a Uruguay pero se acordó demasiado tarde: no quedan registros para constatar si estuvo allí la noche del crimen.
En el medio y a falta de avances propios, el mayor peso de la investigación recayó en los laboratorios del FBI. Le mandaron sucesivamente el semen encontrado en el cuerpo de Nora, sábanas y otros elementos que había en la escena del crimen y por último el ADN de los que estuvieron en la casa. Veintiocho en total, incluido el cura de la ciudad.
La respuesta desde Estados Unidos no sirvió más que para aportar un elemento nuevo a la confusión general: encontraron rastros genéticos de dos personas que no figuraban entre las veintiocho.
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