Llamativas restricciones en la plata que va a provincias y municipios

Por Alcadio Oña

Es usual, en tiempos electorales, que el Gobierno refuerce las partidas que destina a provincias y municipios y más usual todavía, que lo haga con aquellos próximos al poder centralizado. Sin embargo, algo llamativo sucede este año: la plata no circula a la velocidad de otras veces .

Un instrumento clave del esquema son las llamadas transferencias discrecionales, manejadas al gusto del oficialismo y dirigidas a financiar obras que gobernadores e intendentes aprecian. La Casa Rosada decide a quiénes les da mucho y cuáles poco, bien parecido a un régimen de premios y castigos.

Sorprendentemente, en el primer semestre esos gastos están clavados en el mismo monto de 2010 : $ 11.863 millones, según números de la consultora Economía & Regiones. Apenas crecieron un 0,2 %. Contrastado con el aumento de los costos que hubo entre ambos períodos, éso significa caída en los fondos reales .

Analistas entrenados en procesos políticos como el actual, descontaban que el dinero empezaría a fluir intensamente desde los primeros días del año, para que los carteles con anuncios y las obras en marcha fuesen bien visibles en provincias y municipios. Los hay a la medida de las transferencias y desde luego en ciertos lugares más que en otros, pero ni cerca lucen como se esperaba.

Algo parecido ocurre con las inversiones públicas del propio Estado nacional, dos veces útiles al kirchnerismo: empujan la actividad económica y a la vez tienen impacto electoral. Han subido muy por encima de los recursos discrecionales, aunque bastante menos de lo que era previsible. Un 22,9 %.

En cualquier caso, surge notoria la diferencia respecto de la trepada del 33 % que registró el gasto público total en el primer semestre. Una explicación posible es que el desbalance se deba a la necesidad de cubrir la enorme factura que representan los subsidios : equivale a restringir por un lado para poner mucho en otro.

Esa sí es una cuenta imparable. Entre enero y junio, el costo de bancar las tarifas de la luz y el gas, más lo que salen las importaciones energéticas, saltó nada menos que un 76,5 % respecto del año pasado.

Los subsidios al transporte pegaron una trepada del 59 %. Tal cual se advierte, ningún porcentaje araña a estos dos. Y habrá que seguir bombeando dinero, porque ya hay partidas al borde del agotamiento.

Aun cuando tampoco sea la única, existe otra explicación posible: que Cristina Kirchner esté reservando plata para anuncios que ella misma hará en estas semanas. Para el caso, aumentar las jubilaciones y la Asignación Universal por Hijo o lanzar nuevas medidas sostenidas por la ANSeS.

Lo cierto es que marchan muy lentamente otros gastos asociados a inversiones y, de hecho, a gobernadores, intendentes, organizaciones sociales y hasta dirigentes gremiales. Unos cuantos prioritarios y muchos con una clara matriz política.

Apenas se usó el 40 % del presupuesto asignado al mayor de los programas de viviendas del Gobierno. Igual que en algunos similares, para barrios e infraestructura básica, como agua potable, desagües o pavimentación urbana.

Hay una cuenta todavía más sorprendente: de los $ 3.683 millones previstos para el Plan Trabajar, sólo se gastaron 852 millones, el 23 % . Dentro de este espacio, controlado por Alicia Kirchner, orbitan, entre otros, punteros, sindicatos, grupos piqueteros e intendentes .

En una mucho menor pasa lo mismo: del cupo para infraestructura urbana en municipios, se utilizó el 34 %. Allí entran obras de alumbrado, repavimentaciones y varias que lucen y pueden reportar votos para los intendentes.

Es posible, nuevamente, que todo esto haya sido racionado a causa de la montaña de plata que consumen los subsidios. Igual que el plan Más Escuelas, Mejor Educación : claramente prioritario, sólo se ejecutó el 29 % de la partida anual.

Dirigentes con años de recorrer el conurbano ven algo adicional a la presión de los subsidios. Esto es, una nueva manera de hacer política y de ejercer el poder, que desplaza a factores tradicionales del peronismo y difiere de la que ejecutaba Néstor Kirchner .

Siempre con la birome y el cuaderno a mano, el ex presidente fatigaba horas con gobernadores e intendentes. Primero testeaba los grados de compromiso y luego les preguntaba sobre sus necesidades: todo anotado, bajo el sistema del toma y daca.

Parece excesivo concluir en que ahora se están liquidando fórmulas clásicas del clientelismo. Puede tratarse, en realidad, de un nuevo modelo de alianzas, que busca proyectar a otros actores y además dejar claro quién manda, sin cuidado por las negociaciones.

Fue lo que crudamente apareció con la selección de candidatos a legisladores nacionales y provinciales, hasta concejales, y en chispazos por vicegobernadores. También, en el ascenso de los considerados propios – propios, como aquellos que integran La Cámpora.

Será para ver si el experimento arroja los resultados que imaginan en el núcleo cerrado que decide cada cosa y comanda la Presidenta. Más bien, si es posible cambiar estructuras conocidas por otras supuestamente renovadoras sin pagar altos costos políticos por el tendal de heridos que queda en el camino . Ahora o después.

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