La declaración del grupo separatista sobre el cese de la lucha armada encontró el apoyo del oficialismo y de partidos regionales, pero los familiares de las víctimas desconfían y piden que entreguen las armas en su poder.
López, recientemente llegado de una gira para promocionar la economía vasca por los Estados Unidos, expresó de esta manera su deseo de que todos formen parte de un diálogo previo que garantice alcanzar la “máxima unidad” frente a un acuerdo con la ETA. En esa convocatoria estaba incluida la coalición Bildu, una alianza de partidos políticos independentistas entre los que se encuentran militantes de la “izquierda abertzale”, la que es considerada brazo político de la organización armada.
Justamente representantes de ese partido, inhabilitado por el Tribunal Constitucional, recordó que el final de la lucha armada “no es el final del conflicto político”.
El vocero del Poder Ejecutivo, José Blanco, respondió que “las discrepancias políticas están dentro de la normalidad democrática. Lo importante es que ahora sólo habrá política y no terrorismo”. Expresión que fue compartida por el candidato del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Alfredo Pérez Rubalcaba, quien consideró que esta es “la gran victoria de la democracia” y que ahora “se abre una nueva etapa de libertad”.
Para las organizaciones de víctimas de la ETA, en cambio, el comunicado no fue suficiente. Exigen su disolución, la entrega de las armas y un pedido de perdón. Es que la desconfianza contra la organización separatista vasca es grande.
Los mensajes del exterior ilustraron un panorama similar con festejos y reparos. Entre ellos, el ex secretario general de la ONU, Kofi Annan, que manifestó su satisfacción con la noticia, aunque recalcó que “la idea de paz a menudo se desvanece cuando las palabras biensonantes no van seguidas de acuerdos concretos y mecanismos para su implantación”

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