Llamó la atención la instalación de cámaras en la planta de oxígeno

Mientras no hay dinero -o por lo menos eso se argumenta- para reparar equipos esenciales en la atención médica, los directivos del hospital Lucio Molas decidieron invertir en la colocación de un conjunto de videocámaras en el galpón donde se encuentran las dos plantas productoras de oxígeno medicinal.
La novedad se conoció ayer por la mañana merced al llamado telefónico de una persona que vio a un técnico trabajando en el lugar. La persona que se encontraba a cargo de las plantas derivó la consulta hacia las oficinas del Ministerio de Salud que funcionan en la calle 9 de Julio.

Control.

Los datos que se pudieron recabar es que se trata de un circuito cerrado de televisión que, seguramente, será monitoreado desde alguna oficina en el edificio central del hospital. Lo que llama la atención es que algunas cámaras apuntan hacia el exterior del edificio, otras hacia los equipos donde se produce este insumo médico pero una en particular lo hace hacia la oficina donde están los empleados. "Más que preocuparse por la seguridad del lugar pareciera que quieren controlar qué hace el personal", reflexionó una persona que vio la colocación de las videocámaras.

"Si lo que les interesa es el seguridad de la planta y la del personal, deberían invertir en otras cosas", acotó el empleado público. "Los muchachos que trabajan acá tuvieron que comprarse ellos mismos las sordinas (auriculares que cubren todo el oído), no les entregan la ropa de trabajo apropiada y las instalaciones eléctricas no tienen conexión a tierra", aseguró. Por si ello fuera poco, los equipos necesitan de las tareas habituales de mantenimiento, que -según este testigo- hace tiempo no se realizan.

Denuncia.

La planta de oxígeno medicinal se encuentra en el predio del hospital Lucio Molas, cerca de un acceso por la calle Pilcomayo.

Hace dos semanas, la planta fue motivo de una denuncia penal por parte del Sindicato de Trabajadores de la Salud a raíz de una serie de artículos publicados por LA ARENA, que daban cuenta de que el estándar de oxígeno que se estaba produciendo allí no cumplía con el nivel de pureza requerido y que la Universidad Nacional de La Pampa había dejado de hacer los controles hace 2 años.

El gobierno salió al cruce de los artículos pero puso en evidencia nuevas irregularidades: que el grado de pureza del oxígeno medicinal pampeano no llega al 98 por ciento sino a un 95 por ciento, y que el responsable de las plantas no es un técnico farmacéutico, como exige la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnologías (Anmat), sino un ingeniero.

Ese conjunto de irregularidades dio pie a una denuncia ante la Justicia Penal para que investigue qué está sucediendo en las tres plantas de oxígeno medicinal, la del hospital Molas (Santa Rosa), la del Gobernador Centeno (General Pico) y la del hospital Padre Buodo (General Acha).

Ayer por la mañana, en la conferencia de prensa realizada en el hall del hospital Molas, el dirigente sindical Carlos Ortellado, reveló que la Justicia ya empezó a tomar declaraciones sobre este tema. Hasta ahora han sido declaraciones de carácter testimonial, aseguró.

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