VIENA.- El régimen iraní ha producido desde 2007 hasta agosto último unos 2800 kilos de uranio levemente enriquecido, una cantidad que los expertos consideran suficiente para construir hasta tres bombas nucleares, según el último informe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), dependiente de las Naciones Unidas.
Los expertos consideran, sin embargo, que al enriquecer uranio hasta esos niveles los iraníes avanzan en sus conocimientos sobre la forma de controlar el proceso para purificar uranio hasta el 90%, lo que permitiría la fabricación de ojivas nucleares.
El enriquecimiento de uranio se encuentra en el centro de la disputa sobre el programa nuclear iraní. Estados Unidos y la Unión Europea temen que, bajo el paraguas de un programa civil, Irán esté desarrollando las técnicas para construir armamento nuclear. Teherán rechaza esas alegaciones y afirma que su programa atómico sólo tiene intenciones pacíficas, como la generación de energía eléctrica y la lucha contra el cáncer.
Desde 2006, el Consejo de Seguridad de la ONU ha aprobado cuatro rondas de sanciones diplomáticas, comerciales y nucleares contra Irán con objeto de impulsar un acuerdo dialogado con Teherán. "Irán no ofrece la cooperación necesaria para permitir al organismo confirmar que todos sus materiales nucleares son destinados a actividades pacíficas", lamentó en el informe el director general del OIEA, el japonés Yukiya Amano.
El OIEA denunció además que el régimen de Mahmoud Ahmadinejad está dificultando su trabajo al vetar en junio a dos experimentados inspectores que debían supervisar el controvertido programa nuclear. La negativa se produjo después de que los inspectores revelaron que los iraníes estaban desarrollando experimentos nucleares no declarados.
Para la Casa Blanca, el informe del OIEA "demuestra que Irán se niega a respetar las obligaciones internacionales sobre materia nuclear y continúa los esfuerzos para ampliar su programa y alcanzar una capacidad militar atómica", según el vocero Tommy Vietor.
Por su parte, el representante iraní ante el OIEA, Ali Asghar Soltanieh, afirmó que después de siete años de inspecciones constantes, "el informe confirma que las actividades de Irán no están dirigidas a objetivos militares e ilícitos".
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