Las "listitas" del señor Alperovich

Esta semana volvió el rumor de que el secretario de Obras Públicas de la Nación podría ser candidato. La versión viene bien para espantar a los que se creen reelectos
"No hay plazo que no se venza ni deuda que no se pague".

En la Casa de Gobierno y en la secretaría de Obras Públicas de la Nación creen que esta vez José López será candidato a diputado nacional en 2011.

El lo niega. Tampoco tiene domicilio; pero nunca esto significó un problema en Tucson: ni para legisladores, ni para gobernadores. Los "sijosesistas" insisten en que la posibilidad es cierta. Pero también es un excelente nombre para poner nervioso a más de uno de los que quieren la reelección en la cámara Baja.

¿Se merece este sureño, más extranjero que tucumano, tamaño premio? La discusión podría ser interminable.

Cuando José Alperovich aprobó la última materia de peronismo tuvo que armar la primera lista de candidatos a diputado nacional. Entonces transcurría su primer mandato y el gobernador ya intentaba poner en la lista a José López.

Por muy simple y conocido que resulte el apellido del secretario de Obras Públicas de la Nación, es difícil que alguien lo conozca, tenga fresco su rostro e incluso recuerde alguna travesura escolar. La popularidad no es su fuerte. Sin embargo, cada uno de los dirigentes políticos tiene un vela encendida para que no les falle. Es el hombre que sabe la combinación de la caja fuerte de las obras kirchneristas.

Cambio climático

Hace ya varios lustros hizo las valijas y partió con el título de Ingeniero Civil que le dio la UNT en 1986. Aterrizó en Santa Cruz, y en 1992 se convirtió en representante de aquel distrito ante el Consejo Interprovincial de ministros de Obras Públicas. De ahí en más, el hombre que nació en Los Guchea (a unos 70 kilómetros de San Miguel de Tucumán), en 1960, nunca dejó el kirchnerismo: se acostumbró a la nieve y se olvidó de las tormentas subtropicales.

Como "la necesidad tiene cara de hereje", pareciera que llegó la hora de cumplir con el jefe. Por eso, esta vez Alperovich no podrá evitar que la boleta del justicialismo tucumano lleve impreso el nombre de José López. Es una forma más de pagar los millones de pesos que se convirtieron en obras en la provincia. Alperovich ha levantado el pie del acelerador y ha dejado de ser el chupamedias K, que tanto rédito le dio.

No obstante, sigue con obediencia los pedidos de Néstor. Por eso, el viernes se subió al Cessna Citation de los tucumanos y despegó a las 8.20. Lo estacionó en Buenos Aires; luego se subió al avión de Jorge Capitanich para que le pongan presente en el boletín de calificaciones K. Alperovich dijo: "ahí voy", sin pensar que había sido convocado para participar de un acto en el que se iba a atacar a la Corte Suprema de la Nación. Finalmente, el diputado Kirchner recapacitó y actuó con cordura y respeto hacia la cabeza de otro poder.

Alperovich es pragmático. Va donde lo llaman y será muy difícil que le diga "no" a Kirchner cuando este le pida que el "extranjero" -y benefactor- López encabece la lista de diputados tucumanos. Si a los Kirchner les va bien y el matrimonio vuelve a ser reelecto, será una candidatura virtual, ya que seguramente seguirá como siempre estuvo, al lado de los mandamás. Pero si pierden, un rinconcito con fueros no le viene mal a nadie; más aún en estos tiempos donde los odios y las venganzas afloran.

Mal chiste

A algunos, por más que les deban favores, no les hará mucha gracia cuando se enteren de esta posibilidad. Stella Maris Córdoba, eterna ahijada K, tendrá un competidor. No sufrirá tanto Germán Alfaro, que se defiende atrincherado con sus huestes de Villa Alem y su búnker municipal. Tampoco sonreirá Alfredo Dato, el hombre que más poder rifó en los últimos cuatro años. Gerónimo Vargas Aignasse no dirá nada, pero espera un guiño tras haber puesto la cara por los Kirchner varias veces. A ambos les juraron que irían en la lista oficial el año que viene. Los juramentos con tanta anticipación nunca fueron confiables. La otra diputada tucumana que pone en juego su banca en 2011 es la sureña Susana Díaz; tendrá que dar un paso al costado si la orden viene endosada desde Olivos.

Tres bemoles

En la oposición, hasta ahora sólo la Unión Cívica Radical tiene balas para la contienda. El bussismo apuesta a que el apellido de los Bussi no se extinga y el peronismo federal todavía no sabe por qué ni cómo diferenciarse de los K.

Los radicales se envalentonan con los vientos que soplan Julio Cobos y Ricardo Alfonsín; pero cuando llegan aquí, se convierten en huracanes que dejan todo dado vueltas. Sobran las susceptibilidades y cada dirigente se siente con más derechos que aquel que abonó su trayectoria con trabajo y militancia. No hay reglas a respetar, por lo menos hasta ahora. Si no, se lo podrían preguntar a la diputada Norah Castaldo, cuya reelección es cuestionada por cualquiera.

Los partidos de la oposición son los que cuentan con mayor responsabilidad. Están obligados a hacer las cosas para no desaparecer. El papelón que les hace pasar Alperovich es sinónimo de aniquilamiento. Tantos años de derrotas los hicieron acostumbrarse a no soñar. Como no miran al frente, se preocupan por lo que pasa a sus costados.

Alperovich se divierte. Como un chico, juega a ver cómo amontona nombres, uno sobre el otro. Esta semana brindó porque va a sumar un récord más en su haber: pondrá un tercer vocal en la Corte. La jubilación de Alberto Brito trae del recuerdo que siempre se anotaron para estas vacantes Edmundo Jiménez y Sisto Terán. "Pirincho" se entretiene con la interna peronista y hasta se da el lujo de pelear con la esposa del gobernador por el candidato del Consejo Provincial de la Juventud. El apoya al hijo del dirigente Sergio Arroyo, mientras que la senadora Rojkés se juega por la hija del intendente de Las Talitas, Luis Morghestein. "Pirincho" le gana a Betty por 12 a ocho, dicen los entendidos. Pero lo que verdaderamente lo desvela es la vocalía de la Corte; y Jiménez siempre esperó la recompensa por su trabajo, que nunca le dio el alperovichismo. Algo parecido aguarda Sisto Terán, a quien suelen llamar cuando las papas institucionales queman. Mientras tanto, el legislador se recrea con la intendencia de Yerba Buena. Tal vez sea por esto que a su obediente alumno, Daniel Toledo, no sólo le salen competidores en el peronismo, sino también en el radicalismo. El diputado Juan Casañas fue encandilado con los brillos del lord mayor.

Gran conductor

Alperovich nunca tuvo problemas en manejar la Legislatura como quiso. Su última demostración ocurrió cuando se desestimaron los pedidos simultáneos de juicio político al vocal de la sala II de la Cámara en lo Contencioso Administrativo, Rodolfo Novillo. El mandatario se encargó de anunciar que saldría indemne del proceso, incluso antes que se reúna la comisión.

Alperovich ha acostumbrado a ese desgaste; por eso, los propios legisladores no están preocupados por el funcionamiento de la Cámara, sino por responder al titiritero. Esa es la razón por la que en la últimas dos reuniones del bloque Tucumán Crece sólo había nueve y 12 legisladores de los 41 miembros que lo integran. Roque Alvarez puede tocar el timbre tan fuerte como quiera, pero como su poder está diluido, el resto de los alumnos no le hace caso, y se queda en el recreo. Lo mismo le pasa a Regino Amado; él preside la Cámara, pero el que parte y reparte es el secretario del cuerpo. Juan Antonio Ruiz Olivares. Es este el verdadero vicegobernador, mal que le pese al primer "sijosesista", Juan Manzur.

Las instituciones tucumanas no merecían tanto desprestigio.

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