Para muchos, el fenómeno se anticipa más cada año. Sin embargo, algunos comerciantes fijan como límite la festividad de Reyes, el 6 de enero, para lanzar sus liquidaciones veraniegas, con descuentos que van desde al 20 al 50% en los distintos rubros.
Es que en todas partes, desde marcas de indumentaria hasta ventas de calzados e incluso marcas que se identifican con ropa blanca, reluce en estos días la clásica cartelería promocionando los "off", "sale" o "liquidación total por cambio de temporada" con la que esos locales pretenden terminar con los remanentes tras las ventas de fin de año. De esta manera, las marcas buscan terminar con el stock existente de la presente temporada y comienzan a preparar las notas de compra para la temporada de invierno.
"Las liquidaciones se repiten siempre a esta altura de la temporada", dijo ayer a este Diario la responsable de una marca de circulación nacional con local sobre la principal arteria comercial de la ciudad. Es cierto: todos conocen ese formato de comercialización que copia el modelo norteamericano, por el que las góndolas se deben vaciar completamente para dar paso a las prendas de la nueva temporada.
Los descuentos, que anteriormente supieron ir aumentando con el transcurrir de las semanas, ahora se promocionan entre un 20 y hasta un 50%, con lo que, por ejemplo, un pantalón jogging de verano que en diciembre se pagaba 196 pesos, ahora puede obtenerse por sólo 98. "Lo nuestro es un clásico -admite la vendedora del otro lado del mostrador- y la afluencia de público es impresionante porque tenemos ropa para toda la familia, desde la mamá y el papá hasta los hijos, sean chicos o adolescentes para quienes, debemos acordar, no es tan sencillo conseguir ropa adecuada".
Así, el negocio está colmado a lo largo de todo el horario, todos los días desde el lunes pasado, cuando iniciaron la movida pensando ya en las prendas escolares que aguardan su turno en las cajas del depósito.
Los clientes -sean habitués o eventuales, aquellos que sólo "asoman" para la liquidación- están de parabienes. Yamila, que compra habitualmente en el lugar, consiguió dos remeras por el precio de una, mientras Rocío elige para su hija Aby, pegada a sus piernas.
Hay quienes observan que las liquidaciones aparecen cada vez más temprano. Sin embargo, hay una única realidad: "el comerciante ve con resignación una merma de ingresos durante enero y febrero porque la gente se va de vacaciones o está ahorrando para hacerlo. Frente a esto, la necesidad de pagar los sueldos y ganancias de enero y comenzar a pensar en las compras de la temporada de invierno, es que los comerciantes llegan a rebajas importantes", analizó un directivo de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came). Están los que optan por un descuento porcentual y también quienes agrupan la mercadería bajo un importe determinado, como es el caso de un comercio de calzado cuyas liquidaciones -tradicionales desde hace por lo menos 30 años- solían concitar colas frente al local.
Volvamos a la Vicente López. En la misma cuadra del comercio anterior, un negocio de ropa de hombre que inauguró hace apenas cuatro meses liquida las prendas de temporada con descuentos de hasta el 40% porque "estamos a la espera de la ropa de invierno; de hecho, ya tenemos camperitas livianas a la venta".
Sin embargo, las vacaciones, la altura del mes y también el tema del inicio del ciclo lectivo -que este año debe computarse entre las inversiones de febrero-, dificulta la cuestión y son muchos más los que consultan que los que finalmente concretan una compra.
Sobre la calle Coronel Suárez, un comercio de venta de ropa femenina con cinco años de trayectoria promociona descuentos del 20 y el 30% y sobre ello, ofrece un 10% por pago efectivo. Carla, su propietaria, respeta su propio calendario desde los inicios: lanza las promociones una vez pasada la fiesta de Reyes. "Enero y febrero -dice- son meses 'muertos'. Entonces, siempre usé la misma modalidad", que termina beneficiando a uno y otro lado de la transacción y le permite iniciar marzo totalmente renovada, con media estación primero y después, las prendas más pesadas. En agosto, Carla repite el esquema, esta vez con la liquidación invernal.
En la calle Rivadavia, la propietaria de una zapatería aguarda la cartelería que "oficializará" su liquidación de temporada, que varía entre el 20, el 30 y el 40% según el calzado del que se trate. ¿Quiénes aprovecharán esos descuentos? Sus clientas, por supuesto, y también las consumidoras ocasionales, aquellas que aprovechan exclusivamente este tiempo del año, en un grupo conocido como "especuladores". Claro que las liquidaciones de verano nunca alcanzan el mismo nivel de efectividad que las de invierno. "Porque la gente está pensando en las vacaciones y se guarda el dinero para eso; de hecho, muchos quieren acceder a los descuentos abonando con tarjeta de crédito. En cambio, durante el mes de julio las vacaciones no son masivas como en enero y la gente reserva un dinero para destinar a la ropa o el calzado", finalizó.
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