Lifschitz: "Gobernar siempre implica pagar costos políticos"

El intendente saliente defendió la controvertida cesión de facultades a Mónica Fein. Para el socialista, la búsqueda de la autonomía de Rosario será una prioridad en el Senado.

A la espera de un posible llamado a sesiones extraordinarias en la Legislatura, Miguel Lifschitz ratifica que, en su nuevo rol de senador provincial, trabajará por una reforma constitucional que incluya la autonomía para la ciudad, un objetivo incumplido desde 2003, cuando por primera vez quedó al frente del Palacio de los Leones.

Con los destinos de Rosario ya en manos de Mónica Fein, el socialista defiende ante La Capital la controvertida delegación a su sucesora de la facultad de aumentar el precio del boleto de ómnibus a los largo de 2012 ("gobernar siempre implica pagar costos políticos"), da indicios de que su aspiración a desembarcar en la Casa Gris sigue intacta (ver aparte) y resume a modo de balance: "Mientras construimos el presente, llenamos la ciudad de futuro".

—¿Como senador priorizará la búsqueda de la autonomía para Rosario?

—La lucha por la autonomía y la reforma constitucional será un eje de trabajo de todo el Frente Progresista. Logramos un avance importante al unificar en un proyecto los planteos de todas las fuerzas que integran la coalición, lo que nos permitirá ir con una propuesta firme y buscar el consenso con el justicialismo.

—¿Por qué no se pudo avanzar en ese sentido en los últimos cuatro años?

—Es algo que planteamos al inicio de mi primera gestión, cuando Jorge Obeid era gobernador. Incluso hubo un proyecto suyo que después no tuvo tratamiento legislativo. Creo que faltó decisión, fundamentalmente en el PJ.

—¿Sondeará la posibilidad de establecer un subsidio provincial al transporte?

—No es un tema que tengamos en agenda. Sí nos interesa la ayuda de la provincia, y trabajaremos mucho en eso, para recuperar un sistema ferroviario de pasajeros, por lo menos suburbano. Existe una ley recientemente aprobada, de Pablo Javkin, que crea una empresa ferroviaria mixta.

—¿Cómo evalúa la relación de Rosario con la Nación?

—Siempre pretendimos una mejor relación en todas las áreas. Existió una muy buena con Vialidad Nacional, otra más compleja con la Subsecretaría de Vivienda, pero Rosario nunca tuvo grandes apoyos de los gobiernos nacionales. En esta etapa hubo iniciativas de inversión muy fuertes, algunas regionales, como la autopista a Córdoba o la Circunvalación.

—¿Con la polémica delegación de la facultad de retocar el valor del boleto, Fein no paga un costo político prematuro?

—Gobernar siempre implica pagar costos políticos. Por otra parte, uno concreta proyectos y mejoras que compensan esas decisiones que tienen algún saldo negativo, porque a nadie le gusta que le modifiquen una tarifa o una tasa. Pero la delegación de esa facultad permitirá una administración menos traumática del boleto y más acompasado a los cambios reales en la estructura de costos del transporte. Además, estamos en un sistema inflacionario que no lo definimos nosotros. Y se viene un 2012 con una fuerte tensión al respecto y alguna restricción del gasto público, que obviamente generará cierta desaceleración de la economía.

—¿Qué anota en el debe y en el haber?

—Nuestra gestión se caracterizó por muchas obras y realizaciones, como otras administraciones de la democracia. El plus es que, mientras construimos el presente, llenamos la ciudad de futuro. No hubo nada que me lleve a decir "no pude". Claro que algunos proyectos no siempre obtuvieron la totalidad del resultado esperado, como en el caso de la vivienda social. O el proceso de saneamiento (cloacas), que igualmente ya están marcha y con financiamiento asegurado para los próximos años.

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