Un arte que tiene sus secretos, desde la recolección de los frutos hasta su elaboración. El toque personal que se prefiere no revelar.
Uno de ellos, sin dudas, es el licor de frutos típicos del monte santiagueño, los que, según dicen quienes los elaboran, tienen propiedades especiales que los convierten en algo más que una bebida espirituosa.
Beatriz Pérez tiene su emprendimiento familiar de dulces y licores, y entre los últimos, los más codiciados son los de algarroba, mistol, chañar y poleo.
“A la gente le llama mucho la atención, y cuando degustan el licor, quieren llevarse alguno. También preguntan por las propiedades que tienen, porque suponen con razón, que por tratarse de un producto elaborado con frutos del monte nuestro, sirven para aliviar algún problema de salud”, reconoce Beatriz, mientras no para de atender a los visitantes de la feria.
Propiedades
Sin querer despertar expectativas falsas, Beatriz comentó que los licores de estas especies típicas, suelen aliviar problemas de garganta o digestivos, lo cual fundamenta también en el hecho de que “la gente del campo suele consumirlos también como té”.
Si el visitante se sorprende al ver que hay licores de chañar, o de mistol, es mayor su inquietud cuando pregunta sobre el modo de preparación de estas bebidas.
“No tiene muchos secretos, pero todo comienza con la elección de los frutos, porque es la base de todo”, indica Beatriz.
En este punto, aclara que quien se especializa en el tema es su esposo Orlando, quien cada tanto se interna en el monte para extraer los frutos mejores, que sirvan para la elaboración de sus licores.
“Él es muy cuidadoso con esto. Elige los mejores frutos, pero seleccionando también los árboles, para no dañarlos. Lo más complicado es el chañar, porque tiene que estar en su tiempo de maduración justa para que la bebida tenga el sabor adecuado. Si está pasada o no bien madura, puede resultar un licor amargo”, cuenta.
Si bien comenta que la elaboración comienza con una buena limpieza de los frutos, y que mucho tiene que ver el tiempo de reposo y las proporciones justas de alcohol, almíbar, esencias y aromatizantes, hay algunos secretos que prefiere no develarlos.
“Mi marido se toma todo el tiempo para elaborar los licores. Creo que además de los elementos indispensables le pone el toque personal de alguien que se crió en el monte”, añadió finalmente Beatriz.l
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