El pase de Facundo Palma al gabinete municipal de Camau Espínola causó revuelo en las filas liberales. Pero habrá que rascar la cáscara para ver cuál es la estrategia que puede haber debajo.
Uno de los más ingeniosos e histriónicos de esos comediantes es el renovado liberal Carlos Alonso, quien no dudó en enrostrarle a su correligionario Palma los más severos y coloridos adjetivos: "Políticamente es un adefesio, patético, discordante y peligroso", dijo de él. Y calificó a su decisión como "divisoria, oportunista, lamentable y patética".
Alonso es un brillante orador. Pero no brilla en la academia sino en la calle. Desde allí abreva para elaborar las metáforas más expresivas que engalanan su discurso. Así, dijo que el intendente Camau Espínola "salió a pescar en veda y sacó un dorado", y que hay "ocho mil liberales, entre los que me incluyo, que no saben si sentirse pelotudos o estafados".
Su estética verbal no quedó allí. "No se puede ser socio del radicalismo y el justicialismo a la vez: Agarrá para un lado o para otro, de última quedate solo. Pero no se puede tener una pata en cada canoa porque después las canoas se separan y vos te abrís de pierna, y cuando te abrís de pierna estás presto a que te hagan cualquier cosa", expresó.
PARTIDOS Y
COMPARSAS
Su otro correligionario e interventor del comité Capital del Partido Liberal, Gabriel Matta, optó por un estilo menos grueso para criticar a su correligionario devenido en funcionario de Camau. Apelando a la afición carnestolenda de Palma, le recordó que "el Partido Liberal no es una comparsa", sino "una institución seria".
Y agregó que sus dirigentes "deben hacer las cosas bien, al menos no pedirle a la gente que vote la propuesta de uno y al mes pasarse de vereda".
Como toda respuesta a ambos, Palma explicó que su decisión es "personal" y apoyada fundamentalmente en sus conocimientos en turismo y su experiencia como funcionario provincial en el mismo área que se le propuso para ocupar en la comuna.
Pero enseguida agregó que sus compañeros de partido no tienen "autoridad moral" para juzgar sus decisiones y ratificó su compromiso de trabajar en función de la ciudad y su crecimiento.
Obvio que el concejal "celeste" Juan José Marún (uno de los primeros en subirse al tren kirchnerista del municipio) salió a la palestra a justificar el nombramiento de su correligionario. "La campaña electoral ha pasado y ahora es importante concentrarnos en la gestión municipal", consideró, al tiempo que ponía sobre relieve las "cualidades técnicas" de Palma para ocupar el cargo en que fue designado.
Enseguida avanzó hacia una definición más comprometida: "Es importante que los liberales sigamos sumando a esta gestión para que siga beneficiando a la ciudad".
APOYO INESPERADO
Lo de Marún no sorprende, decíamos. Pero algo más inesperado (aunque no tanto) fue el espaldarazo del diputado electo Juan José Fernández Affur, no sólo correligionario de Palma sino además colega suyo en las artes de Momo.
"A título personal acompaño este nuevo emprendimiento", dijo, agregando que la Secretaría de Cultura, Turismo y Deporte de la Municipalidad de Corrientes "estaba en buenas manos".
Tras aclarar que él separaba las cuestiones personales de las partidarias, sugirió enigmáticamente que "hay que dejar correr el agua, cerrar esta etapa y ver el futuro qué nos depara".
En esta última hermenéutica habrá que encontrar la clave de la estrategia liberal profunda. Porque lo hasta aquí visto y oído son las olas agitadas sobre la superficie, pero no el diseño subyacente del curso de acción del PL.
Desde esa lectura más calma, se podrá vislumbrar que no hay liberales que siguen los intereses radicales versus liberales que siguen los intereses justicialistas. Sólo hay liberales que siguen sus propios intereses.
Luego del humo, el batifondo, los insultos y el ruido, lo importante para las huestes del partido de Torrent es contabilizar al fin de cuentas el número de bancas nacionales, provinciales, municipales y gubernamentales que ocupen.
En ese tren, apuntan a la banca mayor: la del Gobernador de la Provincia.


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