El disidente cubano Guillermo Fariñas calificó ayer de “esperanzadora” la excarcelación el sábado del opositor enfermo Ariel Sigler, pero insistió en que continuará con su huelga de hambre hasta que el gobierno del presidente Raúl Castro no libere a por lo menos nueve presos más.
“Aunque es un paso esperanzador lo que ocurrió con nuestro hermano de lucha Ariel Sigler Amaya, entendemos que si por lo menos entre nueve y 11 más de los presos más enfermos son puestos en libertad, y la Iglesia y el gobierno llegan a un acuerdo para la liberación paulatina de los enfermos que restan, podríamos ya pensar en el fin de esta huelga de hambre”, dijo Fariñas a la agencia DPA.
Fariñas se niega a ingerir alimentos y líquidos desde el 24 de febrero para exigir la excarcelación de 26 disidentes que, dice, están gravemente enfermos. Ya el mes pasado anunció que abandonaría su acción si por lo menos diez presos quedan libres.
Como fruto de la mediación de la Iglesia católica, las autoridades cubanas liberaron en base a una “licencia extrapenal” por enfermedad a Sigler, de 46 años, parapléjico y gravemente enfermo, quien cumplía desde 2003 una pena de 20 años. Además, trasladaron a prisiones más cercanas a sus familias a otros seis opositores. Así, ya son 12 los presos reubicados desde que comenzó el 1 de junio un proceso de mejoras acordado por Raúl Castro y el cardenal Jaime Ortega.

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